Arte y Cultura

Una noche donde la música venció a la lluvia con Auténticos Decadentes

Pese a un cielo que descargó una intensa y persistente lluvia, el espíritu de los fanáticos no se apagó este fin de semana en el Puerto de Asunción. …

| Por Jary Aquino

Pese a un cielo que descargó una intensa y persistente lluvia, el espíritu de los fanáticos no se apagó este fin de semana en el Puerto de Asunción. Por el contrario, miles de almas fieles a la música se reunieron, con un mar de pilotines, para ser testigos de un concierto que quedará grabado en la memoria.

El evento, que conmemoró los treinta años del icónico álbum “Mi vida loca” de los Auténticos Decadentes, se transformó en algo mucho más grande, una celebración de la hermandad musical y el traspaso de un legado, con la banda nacional Kchiporros.

La noche, cargada de electricidad tanto atmosférica como anímica, comenzó con el DJ Micro, quien brindó a los presentes una mezcla de sonidos que encendió los motores de la gente.

Adrenalina, emoción y música

El temor a que la lluvia pudiera opacar la velada se disipó por completo tan pronto como la música inundó el puerto. Fue una energía cruda y eufórica, con cada canción de los Decadentes, desde “Loco” hasta “El murguero”, pasando por “La guitarra” y el emotivo “El pájaro vio el cielo y se voló”. “Veni Raquel” fue recibida con una explosión de la audiencia. La multitud, un mar de pilotines, se transformó en un solo ente que bailaba, saltaba y cantaba con una pasión increíble.

Los Kchiporros no solo fueron teloneros

Presentándose al final del show, Kchiporros desplegó una energía que conectó al instante con la masa de personas mojadas bajo la lluvia. Su lista de canciones fue un recorrido por sus mayores éxitos, generando un mar de saltos y coreos.

Sin embargo, el momento de mayor simbolismo llegó cuando “Chirola”, vocalista de la banda paraguaya, invitó a sus maestros decadentes al escenario. “Mosca” tomó el micrófono y, con visible emoción, dedicó unas palabras al grupo paraguayo, alabando su ritmo y su energía inmensa. Acto seguido interpretaron juntos “Yacaré”.

Sin duda, pese al clima, los asistentes disfrutaron de una electrizante e histórica velada. Pilotines, buena onda y excelente música fueron los protagonistas de una noche donde la lluvia no fue un obstáculo, sino un testigo más de cómo la música, la que nace del pueblo y para la gente, puede crear momentos de pura magia.

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