Joven dibujante se abre camino en la animación

Hay algo muy especial en descubrir qué fue eso que nos encendió la chispa por primera vez. Para Bruno Cattebeke ese momento llegó en 2019, en un even…

| Por La Tribuna
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Hay algo muy especial en descubrir qué fue eso que nos encendió la chispa por primera vez. Para Bruno Cattebeke ese momento llegó en 2019, en un evento de animación en Asunción. Tenía apenas diecisiete años, su cuaderno lleno de bocetos y la cabeza a punto de explotar de ideas. Ese día, sin saberlo, decidió su destino. Hoy, unos años después, su nombre aparece entre los reconocidos en la 22.ª edición del Festival Internacional de Cine Oberá en Cortos, donde el corto “Mamá Michi”, que realizó junto a Emilio Penayo Macchi y Giovanna Herrnsdorf, recibió una mención especial por su mirada sensible sobre las relaciones humanas y la identidad.

Pasión por la expresión y la ilustración digital

“Desde el colegio siempre me apasiona el dibujo, el teatro, el canto…; todo lo que fuera expresión”, cuenta con una naturalidad. Estudió en el Cristo Rey, un colegio que —según él mismo— le dio todas las oportunidades para explorar. “Yo empecé con la ilustración digital en octavo grado. Hacía logos para los centros de estudiantes, dibujaba todo el tiempo. Ya ahí supe que quería dedicarme a esto”.

La epifanía de Animate 2019

Pero la verdadera epifanía llegó ese año en el Animate 2019, un encuentro organizado por Paraguay Animation. Fue la primera vez que vio de cerca a la comunidad de animadores locales. Había charlas, talleres, proyecciones… y una energía que lo dejó boquiabierto. “Yo no entendía nada técnico —se ríe—, pero me encantó. Había tanta pasión, tanta gente con los mismos sueños…, ahí dije: esto es lo mío”. Y claro, era la época en que “Spider-Man: Into the Spider-Verse” sacudía el mundo de la animación. Bruno recuerda la emoción colectiva en el evento, la sensación de que algo nuevo estaba pasando. “Fue como una explosión creativa. Esa película fue una locura, y ver a gente que trabajó en ella contando su experiencia me terminó de convencer. Supe que tenía que dedicar mi vida a esto”.

La búsqueda de becas y la carrera de cinematografía

Después del colegio, vino la búsqueda de becas para estudiar animación en el exterior. No fue fácil. “Busqué durante todo un año, pero sin una beca completa no podía irme. Igual no me rendí. Encontré la carrera de cinematografía en la Universidad Columbia y pensé: esto también es contar historias”. Hoy cursa tercer año y ya lleva varios trabajos a cuestas, aprovechando cada proyecto como un paso más en su formación.

Panorama y apoyo a la animación en Paraguay

En relación a cómo ve el panorama de la animación en Paraguay, su respuesta es tan honesta como reflexiva. “Está creciendo. Se nota en los eventos, cada vez hay más gente, más interés. Hay mucho talento, pero todavía falta apoyo. La mayoría de las oportunidades están en la publicidad, aunque también hay proyectos narrativos y de videojuegos que empiezan a abrirse camino”. Lo que más le entusiasma es ver cómo la comunidad se fortalece. Menciona a Paraguay Animation y a los fondos del INAP o el Fondec, que empiezan a apoyar iniciativas locales. “Hay equipos que, sin experiencia previa, logran cosas hermosas. Eso demuestra que hay ganas, que hay creatividad. Solo hace falta más capacitación, más espacios para aprender y equivocarse”.

Compromiso con el aprendizaje continuo

Bruno habla con humildad, pero también con una claridad poco común a su edad. Sabe que está en el comienzo de su camino. “A mí me queda muchísimo por aprender. Quiero entender no solo lo técnico, sino cómo funciona la industria, cómo se trabaja en equipo, cómo se construye una carrera en esto”.

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