Hay festivales que nacen como una idea. Otros, como una necesidad. ASUFICC, el Festival Internacional de Cine Contemporáneo de Asunción, pertenece al segundo grupo. Surgió en 2021 con una intuición clara: crear un espacio donde se pueda ver cine distinto, arriesgado, de esos que hacen pensar y dejan algo latiendo cuando la pantalla se apaga.
En su quinta edición, el ASUFICC ya no es una promesa sino una realidad. A lo largo de estos años, el festival cine se consolidó como una de las citas más esperadas del calendario cinematográfico. No solo por su programación —que combina películas internacionales con producciones locales— sino por el espíritu que lo atraviesa: el de abrir puertas, conectar miradas y encender conversaciones.
ASUFICC: festival cine que nació de la necesidad
Cynthia García Calvo, fundadora y directora ejecutiva junto a Juanjo Pereira, lo cuenta con una mezcla de entusiasmo y realismo. “Queríamos generar un espacio de exhibición alternativo —dice—. Sentíamos que la oferta cinematográfica en Asunción era bastante acotada. Entonces pensamos en un lugar donde el público pudiera acceder a películas que no llegan habitualmente al país, obras que se animen a narrar de otra manera”.
Ese deseo de ampliar horizontes terminó construyendo una comunidad. Cada año, el festival cine suma más espectadores y, sobre todo, más cineastas. ASUFICC se convirtió en una plataforma que impulsa la producción local, y en 2025 lo hace de forma aún más visible con la nueva Competencia de Cortometrajes Paraguayos, un espacio para destacar y apoyar a los nuevos creadores del país. Ocho cortos compiten en esta sección, acompañados por jurados internacionales y locales, algo que da cuenta de la proyección que el festival cine ha logrado en tan poco tiempo.
Plataforma para la nueva producción paraguaya
“Nos gusta acercar cinematografías que no siempre son accesibles —explica Cynthia—, pero también mantener una fuerte presencia latinoamericana. Hay una conexión cultural muy viva entre nuestros países, y esas historias que ocurren en lugares cercanos también resuenan acá. Nos interesa que el público paraguayo pueda verse reflejado, pero también desafiado por esas otras miradas”.
Pero el festival cine no se queda en la pantalla. Desde su creación, incluyó un área de formación: ASUFICC Lab, un laboratorio donde cineastas paraguayos desarrollan sus proyectos con tutores internacionales. Cynthia lo explica con convicción: “La etapa de desarrollo es la más importante de una película. Ahí se construyen los cimientos. En el Lab, los proyectos se cuestionan, se transforman. A veces los participantes llegan con una idea y se van con otra, pero siempre fortalecidos”.
Ese acompañamiento colectivo —dice— es clave para que la producción local crezca y madure. “Queremos que los cineastas se pregunten por qué y para quién cuentan lo que cuentan. Ese ejercicio es lo que hace que el cine paraguayo se consolide”.
Producción paraguaya: el futuro prometedor del cine
Y algo está pasando: nuevas voces, nuevas historias, nuevas formas de mirar. El cine paraguayo, todavía joven, está encontrando su identidad. “Es un muy buen momento —reflexiona Cynthia—. Hay incentivos, carreras de cine, espacios de formación y coproducciones internacionales. Todo eso está dando frutos”.
El programa de hoy
El festival cine culmina hoy con las últimas proyecciones en el Centro Cultural del Puerto. A las 16:00 se exhibirá “Cobre”, película dirigida por el mexicano Nicolás Pereda, estrenada este año. La misma se exhibe dentro de la competencia internacional de largometrajes.
Luego, a las 18:00, dentro del ciclo de cine noruego, se podrá ver “Norwegian Dream”, de Leiv Ivor Devold. Finalmente, como película de clausura del festival cine, a las 20:00, se proyectará “De la guerra fría a la guerra verde”, de Anna Recalde Miranda.
La misma es una coproducción de Francia, Italia, Paraguay y Suecia, estrenada el año pasado. La entrada es libre y gratuita a todas las proyecciones.


