La primera jornada del Pilsen Reciclarte del 2025 cumplió con todas las expectativas de un festival de enorme envergadura. Miles de fans acudieron a la jornada musical en medio de una tarde que por momentos amenazaba con una tormenta y un sol que se tornó agradable. Pero la lluvia llegaría a la noche en medio de las canciones de Salamandra.
La llegada del público y el ambiente
El festival se disfruta desde el vamos, apreciando y siendo parte de un gentío subiendo la imponente colina que se corona con el sublime Anfiteatro José Asunción Flores. Ingresar al majestuoso predio es una de las mejores sensaciones que un asiduo asistente de festivales pueda tener, con el inspirador lago azul de Ypacaraí de fondo, el sol bajando y el viento fresco acariciando miles de rostros sumergidos en la algarabía de disfrutar de bandas icónicas de Latinoamérica.
El inicio de la jornada musical
Un día antes la organización anunció que los horarios se habían adelantado de forma preventiva, debido al pronóstico de lluvia que se había anunciado para esa parte del país. La tarde musical arrancó con proyectos emergentes como el de Lucero Sarambí, una compositora paraguaya quien estuvo acompañada de músicos reconocidos de la escena local.
Funk’chula siguió presentando su nuevo álbum “Terminal Funk´chula”, un disco con el groove que caracteriza a la banda. El grupo demostró la fidelidad de su sonido en vivo en comparación con sus grabaciones, y la potencia en escena del vocalista movilizó a los primeros simpatizantes del Reciclarte.
Folclore, reggae y pop rock
La Nuestra, con su identidad sonora particular, fue sumando éxitos que subieron el tono de la tarde. Luego apareció Juan Cancio Barreto, quien aportó el contraste folclórico con su habilidad en el requinto y su carisma, aplaudido por grandes y chicos.
Los Cafres llenaron de reggae a un anfiteatro que aglutinaba a más personas, acompañados por el ocaso que pintaba el cielo con un celeste tenue y nubes cargadas de agua. El carisma de Guille Bonetto contagió al público, que bailó y cantó al ritmo del reggae.
Chirola Ruiz Díaz y La de Roberto dieron paso con su estilo pop rock paraguayo, muy aceptado por el público. Luego subió al escenario la banda argentina El Kuelgue, liderada por Julián Kartun, que presentó una formación completa con guitarra, bajo, batería, percusión, piano, vientos y corista.
La lluvia y el cierre con rock and roll
El público coreó cada canción del grupo argentino, que fusionó funk disco, bossa nova y rock. Cuando interpretaban “Bossa y People”, las primeras gotas comenzaron a sentirse. A continuación, llegó Salamandra, los embajadores del rock de Ypacaraí, que enfrentaron la lluvia. “¡A ver si esta guitarra me corre menos carajo!”, bromeó Javier Zacher mientras cambiaba de instrumento bajo las gotas que alcanzaban el escenario.
El grupo cerró con “El avión” y dio paso a los grandes amigos del Paraguay, Los Ratones Paranoicos. La primera noche del Reci se mojó, pero también se llenó de mucho rock and roll sudaca.


