Arte y Cultura

El legado Viladesau espera a los investigadores en la Casa de la Música

En 1912 llegó al Paraguay el catalán Manuel Viladesau, quien fundó el primer negocio dedicado a la venta de instrumentos y partituras. La iniciativa …

| Por La Tribuna
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En 1912 llegó al Paraguay el catalán Manuel Viladesau, quien fundó el primer negocio dedicado a la venta de instrumentos y partituras. La iniciativa prosperó y se convirtió en una importante referencia para la música en nuestro país. Quince años después, creó un sello discográfico que grabó las primeras polcas. Hoy, su legado integra el Centro Cultural de la República El Cabildo.

La llegada de Viladesau y su aporte inicial

Viladesau nació en Barcelona en 1878 y falleció en 1949. Tenía poco más de treinta años cuando llegó a Asunción y creó la primera casa de música. Su labor editorial, discográfica y docente preservó la música paraguaya e impulsó su internacionalización. Gracias a su gestión, el dúo Giménez-Pucheta, integrado por Herminio Giménez y Justo Pucheta, grabó las primeras polcas en Buenos Aires, acompañados por la Orquesta de Atilio Valentino. Esas grabaciones fueron editadas en el sello Guarany, creado por el mismo Viladesau.

El proyecto de rescate y la entrega al Cabildo

Diego Segovia Palau, bisnieto de Viladesau, encabezó un proyecto de rescate y valorización del acervo, junto con los investigadores Lea Schvartzman, Sebastián Jiménez y Marta Miranda. El Archivo Viladesau fue presentado en el Ateneo Paraguayo y entregado a la Casa Bicentenario de la Música, que forma parte del Centro Cultural de la República El Cabildo.

El archivo reúne 135 documentos fechados entre 1915 y 1948, incluyendo 77 partituras de autores nacionales —en su mayoría polcas, galopas y valses—, 60 partituras de motivos populares recopilados y arreglados por Aristóbulo Domínguez, 11 partituras de maestros extranjeros como Nicolino Pellegrini y Salvador Dentice, y 24 grabaciones fonográficas en discos de 78 RPM registradas en 1928 bajo el sello Guarany.

La exhibición y el reconocimiento institucional

El director general del Cabildo, Aníbal Saucedo Rodas, y el director de la Casa Bicentenario de la Música, Diego Sánchez Haase, recibieron la donación. La colección quedó exhibida en una muestra curada por Carlos Spatuzza, mientras que el pianista e investigador Sebastián Jiménez interpretó algunas composiciones del acervo. La iniciativa contó con el apoyo del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec).

El acervo también incluye joyas únicas como el manuscrito original del arreglo del Himno Nacional Paraguayo de Nicolino Pellegrini, partituras dedicadas a políticos y clubes deportivos de la época, así como piezas que reflejan la relación entre música, sociedad y contexto histórico.

Un acervo que documenta la historia musical

El archivo permite identificar a 42 compositores y compositoras paraguayos de principios del siglo XX, entre ellos cinco mujeres: Emilia Troche, Rosita Mares, Juana Séculi de Battle, Sarah Clara Silva y Anita Kohen. Además, junto a nombres consagrados como Remberto Giménez, Julián Alarcón, Ampelio Villalba y Juan E. González, aparecen casi treinta autores poco conocidos, de quienes estas partituras constituyen la única huella de su existencia creativa.

Las obras revelan el paso de la transmisión oral a la escritura musical, configurando una etapa fundacional para el posterior desarrollo de la música paraguaya. Aunque muchas partituras exhiben notaciones rudimentarias, sirvieron como base para que compositores como José Asunción Flores avanzaran hacia nuevas formas, incluida la creación de la guarania, hoy Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Palabras de los investigadores y responsables

El equipo investigador señaló que este rescate constituye “un capítulo de la historia de la música y de la cultura del Paraguay poco recordado y estudiado, pero de enorme significancia, pues reúne los primeros testimonios del registro escrito y fonográfico de nuestra música”.

Aníbal Saucedo destacó que la donación del archivo “no solo garantiza la conservación de un acervo con más de un siglo de antigüedad, sino que también lo pone al servicio de la investigación, la enseñanza y el acceso público”. Por su parte, Diego Sánchez Haase indicó que la Casa Bicentenario de la Música recibirá ahora este legado, “que documenta no solo partituras y grabaciones, sino también un momento decisivo en el proceso de afirmación cultural y nacionalista del Paraguay tras la posguerra”.

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