Arte y Cultura

Tres noches de exploraciones sonoras con masiva participación

Cinco ediciones cumplidas de un festival es una cuestión realmente llamativa. Así mismo, ya van cinco Jazz Sudaca, el sueño emprendido por Lara Barre…

| Por Sergio Ferreira

Cinco ediciones cumplidas de un festival es una cuestión realmente llamativa. Así mismo, ya van cinco Jazz Sudaca, el sueño emprendido por Lara Barreto, Juanjo Corbalán y colaboradores, que se llevó a cabo hace unos días con una buena afluencia de público y tres noches maravillosas de propuestas musicales.

Septiembre es un mes de festivales o, en todo caso, es la puerta de entrada de los festivales que se extenderán hasta fin de año. Es como si la llegada de la primavera impulse a salir más de casa. Conste que Paraguay no tiene inviernos crudos, solo algunos días; su clima es más bien de veranos intensos. Así, Jazz Sudaca se ha instalado en este mes, al igual que el Festival de Jazz del CCPA, que gerenciaba Beto Barsotti, garantía de buena música por unos días.

La saxofonista Lara Barreto y el arpista Juanjo Corbalán se han esmerado en estos años en presentar un cartel atractivo con una tónica especial: es jazz, pero con el componente del sonido regional, “sudaca”, como su nombre lo expresa. En todas sus ediciones se han establecido diálogos rítmicos y musicales, que expresan las exploraciones sonoras que han caracterizado al jazz.

Primera noche: Jazz Cube

Como en años anteriores, la quinta edición se realizó en escenarios diferentes y con entrada gratuita. La primera noche fue el jueves 11 en el Jazz Cube, donde actuaron Doc Ayala y su grupo, incluyendo a la cantante Julia Peroni, y el Ensamble Palito Miranda. La propuesta intimista de Ayala contrastaba con la extroversión del ensamble, que este año lanzó su segundo álbum, “Ida y vuelta”.

Segunda noche: Tom Jobim

La segunda noche tuvo lugar en el Tom Jobim, el viernes 12. Inició Trioité, que busca expandir las posibilidades tímbricas de polcas y guaranias en un diálogo de cuerdas y percusión. Integrado por Carmen Monges (arpa), Paula Rodríguez (bajo), Javier Palma (guitarra) y Julieta Morel (batería), interpretaron tonadas populares y composiciones originales como “Dime”, “Río Pirapo” y “Victoria”. Trioité mezcla géneros, combinando por ejemplo la polca “Paraguarí” con líneas de “Billie Jean” de Michael Jackson, logrando un ensamble completo y creativo.

Luego actuó Octeta, integrado por ocho “musicistas” paulistas: Mônica Moraes (voz, melódica), Mathilde Fillat (violín), Marina Bastos (flautas, saxo tenor), Larissa Galvão (flauta y teclados), Viviane Pinheiro (piano y teclado), Flora Reyes (guitarra y voz), Caroline Cale (batería) y Laryssa Alves (contrabajo y bajo). Desde el principio, con la composición “Paraogó”, establecieron un clima festivo, viajando sonoramente por Brasil, con roles intercambiables y mucha improvisación.

Tercera noche: Centro Juan de Salazar

El sábado 13, el público llenó el patio del Centro Juan de Salazar, donde culminó el festival. Abrió el dúo de guitarras Che Valle, integrado por Martín Ortega y Orlando Martínez, que presentaron su álbum “Cada vez mejor”. Luego actuó el sexteto del guitarrista José Villamayor y el Quarteto Indigo, un subgrupo de Octeta conformado por Larissa Galvao, Viviane Pinheiro, Caroline Cale y Laryssa Alves, con un tono más de fusión. Interpretaron temas propios y “Tacho”, de Hermeto Pascoal, homenajeando a la gran referencia brasileña.

Durante la actuación del octeto paraguayo Viento Sur, las pantallas mostraron fotografías de Pascoal. Interpretaron un repertorio variado, incluyendo “Marina”, de Pedro Martínez, y cerrando con “Veracruz”, de Milton Nascimento. La clausura estuvo a cargo de Toti Morel y Los Buenos Muchachos, con una explosión de fusión que anticipa la próxima edición de Jazz Sudaca.

También te puede interesar

Últimas noticias