Málaga, España (EFE). “Tengo once operaciones, y era también un juego ir al hospital, saludar al médico y ver qué parte del menisco o del ligamento me iban a sacar. Cualquier dolor uno lo puede superar”, afirmó Bocca en un encuentro con el público en la ciudad española de Málaga.
Bocca, que el jueves recibió de manos de Antonio Banderas el premio Lux Ductor en el primer festival internacional de danza TIP TOE de esa ciudad, explicó que eligió esta carrera porque la “amaba” y la “sentía”.
Banderas dijo en el acto que Julio Bocca ha demostrado que la excelencia no es solo un instante, sino que es una forma de vivir.
El bailarín argentino se ha convertido en el primer artista distinguido con dicho premio. La entrega del galardón, una medalla de plata bañada en oro de 24 quilates con dos brillantes, de manos de Banderas y la bailarina española Lucía Lacarra, marcó la apertura de un reconocimiento destinado a quienes han transformado la danza como lenguaje universal. El festival, impulsado por el Teatro del Soho CaixaBank de la ciudad andaluza, posiciona con este galardón su propia proyección internacional en el circuito de danza.
Una carrera iniciada en la niñez
Con solo siete años, Julio le había dicho a su madre — que era maestra de danza— que quería ser bailarín y se apuntó a la Escuela Nacional de Danza.
“Uno de los primeros sueños fue salir a saludar solo delante del telón del Teatro Colón de Buenos Aires, y se me dio con 14 años”, relató el artista, que después se empezó a fijar metas para comprobar si lo que hacía “podía llegar a otras partes del mundo”.
Así, actuó en Venezuela con 14 años y en Brasil con 15, y con solo 18 ganó la medalla de oro en el concurso de danza de Moscú, el más importante del mundo, tras lo que considera que hubo “un antes y un después”.
“Me di cuenta de que mi carrera podía ir a lo más. Busqué un representante y le dije que quería ir a actuar a la cancha de Boca Juniors, para que la danza fuera popular y todos pudieran disfrutar del ballet”.
Para Bocca, de 59 años, “estar arriba del escenario es mágico y único, y solo quienes están ahí pueden saber el proceso por el que uno pasa”.
Desde que comenzó a actuar en su juventud, veía el escenario como “una zona segura” en la que se sentía “libre y confiado”.
Adiós en lo más alto
Retirado desde 2007, subraya que “ni loco” se plantearía volver a bailar en el escenario. “Respeto las decisiones de otros bailarines, pero yo quise retirarme en lo más alto de mi carrera y dejar espacio a la gente joven”.
“Lo más difícil de conseguir y de mantener es el respeto de los compañeros”, resaltó Bocca, que recuerda que se retiró “delante de 300.000 personas, en una función al aire libre en Buenos Aires”.
Ahora disfruta como director artístico del Ballet del Teatro Colón, transmitiendo toda la experiencia que adquirió durante su carrera como bailarín, y reivindica la dedicación profesional a la danza.
“En Sudamérica todavía algunos piensan que es un hobby, pero es un trabajo”.










