Arte y Cultura

Arturo Fleitas recuerda la homofobia en la sociedad paraguaya de 1959

El actor Arturo Fleitas nos habla de su personaje en la película “Narciso”. Encarna a Ricardo Turia, el actor que hacía de Drácula en el radio teatro. “Todo lo que se pasa en la película lo viví”, comenta.

| Por La Tribuna
El radioteatro “Drácula” funciona como un contrapunto de lo que va ocurriendo en la película paraguaya “Narciso”, actualmente en cartelera.

Ricardo Turia era un actor español que hacía de Drácula en la radio. Fue exiliado del país porque se descubrió que en su juventud había sido republicano y el régimen consideró que era ofensivo para la España de Franco que un republicano sea muy popular en Paraguay.

¿Llegaste a escuchar radioteatro en aquellos años?

“Tuve el triste privilegio de haber vivido aquella época. Tengo 85 años, entonces, no solo escuché radioteatro, aunque no era aficionado, pero eran tan popular que se producía un fenómeno: en las tardes de Asunción, y seguramente de todo el Paraguay, se prendían las radios a todo volumen y vos ibas escuchando los radioteatros, a medida que ibas transitando por Asunción, sobre todo en los barrios populares. Así escuché a “Drácula”. Me toca ser Drácula teniendo aquel antecedente, cuando Ricardo Turia hacía el personaje con su vozarrón característico. Nunca lo vi personalmente, pero sí escuché su voz y sus risas que yo intento reproducirlas en la película.

“Todo lo que pasa en la película yo lo viví. El asesinato de este muchacho (Bernardo Aranda, en quien está basado Narciso) fue un escándalo nacional y fue la comidilla durante mucho tiempo, solo que en un contexto en que estábamos todos en contra de los acusados porque éramos todos terriblemente homofóbicos. El Paraguay siempre ha sido homofóbico, todavía queda, pero se ha alivianado bastante. ¡Yo era un homofóbico irrecuperable! Entonces, lo que ocurría es que era un problema que pasaba “entre ellos”. No nos afectaba.

“Pasó aquello y lo que vivimos fue la realidad morbosa del crimen y sus circunstancias. Pero no nos dio en aquel momento para unirlo con lo que era la dictadura. Como si fuera por un lado, con la represión política, y la represión a los homosexuales fuera aparte. ¡Trágico! En la película es el símbolo de lo que pasaba en el país a nivel macro.

Todo el destaque morboso que se le dio al crimen de Bernardo Aranda fue desvío de la atención del público de las manifestaciones estudiantiles de 1959 y el cierre del Congreso por parte de Alfredo Stroessner.

“Aquellos fueron verdaderos levantamientos estudiantiles, en el 58 y 59. Allí recibí mi bautismo de sangre, porque efectivamente sangré por dos sablazos que me dieron en la Plaza Italia. Se desvió la atención hacia este grupo de putos que se mataban entre ellos y, por otro lado, estaba la represión política.

¿Cómo fue volver a trabajar con Marcelo, luego de haber hecho aquel cortometraje que fue “Karaí Norte”?

Mi primer trabajo con Marcelo fue “Karaí Norte”, donde aprendí a respetarlo y quererlo. La película es realmente una joya. De vez en cuando, la veo todavía. Ahí entendí la sabiduría de Marcelo en dirigir actores. Había directivas que me decían que me parecían exageradas, pero cuando vi la película, le di la razón. ¡Realmente sabía! Entonces, trabajas con total confianza, es una gran cosa poder entregarse al trabajo de un director, que, además es muy respetuoso con los actores. Los cuida mucho y trabaja muy cerca de ellos. No te dice hacé tal cosa, si no que se pone a hablarte aquí cerquita y la cámara está acá. Él te está dando cosas, y, a veces, no son indicaciones, sino te habla de cosas que a él le sirven para conseguir lo que quiere hacer. Ojalá todo el mundo pudiera trabajar con él y que pudiera hacer más cine. Es muy difícil, es un arte muy caro.

“Este rigor que tiene Marcelo con su trabajo es algo que lo lleva a hacer el autor que es de cine, que hace que internacionalmente tenga un gran prestigio y que se respete el cine paraguayo por estas entregas que tiene Marcelo.

Hiciste “Miss Ameriguá”, además de las dos que citamos con Marcelo, ¿y en Uruguay, donde vivís hace tanto tiempo?

También estuve en “El toque del oboe”, que me gustó mucho hacerlo. Pero en Uruguay hice poco cine. Estuve en “Matar a todos”, que creo que fue la película más importante que hice allá. También estuve en “El cambista”, pero en una escena cortita. Realmente, hice muy poco cine, más teatro, porque para que te tengan en cuenta tenés que buscar, moverte, vincularte, pero eso no quise hacerlo, y eso que me gusta más hacer cine que teatro. Soy un gran hincha del cine.

Pensé todo lo contrario

En la práctica, he sido más de teatro. Pero en los últimos tiempos, me cansaba mucho el teatro. Hice 55 años de teatro, entonces, el cine es como un descanso, a pesar de ser muy exigente. En el cine no podés estar distraído porque la cámara es muy meticulosa. Ve mucho más de lo que vemos nosotros. No le podés mentir, se da cuenta cuando lo haces. Hay que buscar la verdad como sea, y eso a veces duele. Aquí sufrí, sobre todo en las escenas cuando voy dejando de ser Drácula para ser el actor Turia que marcha al calabozo.

También te puede interesar

Últimas noticias