“Lo que el viento se llevó”, una frase que implica algo que ya ha pasado, con ribetes de épica y leyenda. Cuando la película se estrenó, en 1939, hacía referencia a una época pasada. Hoy en día, cinematográficamente hablando, el nombre conserva su aura mitológica, pero hace referencia a otro pasado, a otro Hollywood.
Si en 1939 la película se refería al sur de Estados Unidos, hoy en día también nos remite a un Hollywood que ya no existe, aquel de la fábrica de sueños, una forma de producir que ya a fines de los sesenta y comienzos de los setenta había quedado obsoleta con la irrupción de nuevos directores. En la actualidad en que los algoritmos y los intereses de las grandes corporaciones comandan, aquel “Nuevo cine norteamericano” también ya no es el mismo, ha derivado al nicho del cine independiente. Los que mandan son los blockbusters, con su artillería de marketing, sus elevados presupuestos, y toda la fuerza puesta en ellos. Pero no siempre lo logran porque muchas veces carecen de la magia, la inventiva que tienen proyectos más modestos en sus presupuestos, pero más ricos en su calidad artística.
“Lo que el viento se llevó”, que se verá hoy en Cinemark, dentro de su ciclo dedicado a películas románticas, era un blockbuster de la época. Concentraba la magia, además de un gran presupuesto. Pero le costó muchísimo lograrlo.
Está dirigida por Víctor Fleming, pero quien realmente estaba detrás de la película era el productor David O. Selznick, yerno de Louis B. Mayer, el todopoderoso de la Metro Goldwyn Mayer. Uno pensaría que esto iba a su favor, pero no era así. David no era muy querido por su suegro. Tuvo que convertirse primero en un productor independiente y canalizar sus películas por la RKO.
Cuando su suegro se da cuenta de su potencial, le da el puesto de vicepresidente de la Metro, con una unidad de producción propia, junto al también mítico productor Irving Thalberg. Pero aún así, no puede llevar a cabo todos sus proyectos, entre ellos, la adaptación cinematográfica de la novela “Lo que el viento se llevó”, de Margaret Mitchell. Thalberg decía que una película sobre la guerra civil no iba a dar dinero. Entonces, cansado de enfrentarse a su suegro y a Thalberg, Selznick crea su propia productora con la que logra varios éxitos cinematográficos.
Con estos éxitos, logra convencer a Mayer para entrar juntos en la producción de “Lo que el viento se llevó”. Selznick quiere hacer la película más cara hasta ese momento, aunque su compañía no tenga un capital propio. Se juega utilizando los recursos de la MGM, que entró con la mitad del presupuesto además de Clark Gable, uno de los actores más taquilleros de entonces, a cambio de la distribución mundial de la película.
Selznick supervisa todo. Contrata a una docena de escritores para el guión, entre ellos Scott Fitzgerald. Su amigo George Cukor es convocado para la dirección, pero a la tercera semana es despedido por sus enfrentamientos con Gable. Entonces, entra Víctor Fleming como director, quien firma la película, pero en realidad comparte la dirección con Sam Wood, William Wellman, el actor Leslie Howard (uno de los personajes de la película), entre otros tantos.
Uno de los grandes hallazgos de la película fue la elección de su actriz principal: la británica Vivien Leigh, una de las más de mil chicas que se presentaron al casting convocado por Cukor, con la supervisión de Selznick. Con su actuación arrolladora y la chispa que logra con Gable, hace que la película gire en torno a ella. “Lo que el viento se llevó” no es una película que glorifica al sur esclavista, es la historia de una mujer que logra levantarse de una catástrofe, que ante la pérdida de su mundo, logra levantar uno nuevo. Una mujer equiparable a nuestras residentas.
“Lo que el viento se llevó” ganó ocho premios Oscar -récord en la época- y también batió todos los récords de recaudación en taquilla. Vivien Leigh obtuvo el Oscar a Mejor Actriz, y Hattie McDaniel el de Mejor Actriz de Reparto, siendo la primera actriz afroamericana en obtener una estatuilla de la Academia. También obtuvo los Oscar a Mejor Película, Mejor Guión Adaptado, Mejor Dirección, Mejor Fotografía (en colores, una de las primeras en utilizar el Technicolor), Montaje y Dirección Artística.
Más de un cuarto de siglo fue considerada la película más taquillera de la historia, pero si se ajustan sus ingresos de acuerdo a la inflación, sigue siendo la película de mayor éxito de taquilla de todas.


