El crecimiento del Primer Comando da Capital (PCC) en Paraguay no ocurrió de un día para otro, la organización criminal brasileña, nacida en las cárceles de São Paulo en 1993, encontró en el sistema penitenciario paraguayo un terreno fértil para expandirse, reclutar miembros y consolidar una estructura que hoy tiene presencia en prácticamente todas las penitenciarías del país. Los primeros indicios documentados de presencia del PCC en nuestro país se remontan al año 2010, principalmente en la zona fronteriza de Pedro Juan Caballero.
¿Cuándo comenzó a fortalecerse dentro de las cárceles?
La consolidación penitenciaria del PCC se produjo entre 2014 y 2015, cuando la organización fortaleció su estructura en ciudades fronterizas y empezó a reclutar sistemáticamente dentro de los penales paraguayos, fundamental para administrar negocios ilícitos, coordinar operaciones criminales desde prisión, disputar poder con grupos locales, especialmente el Clan Rotela.
Aunque el PCC ya estaba instalado, el país tomó verdadera dimensión de su poder el 15 de junio de 2016, cuando fue asesinado el narcotraficante Jorge Rafaat Toumani en Pedro Juan Caballero. La ejecución, realizada con armamento de guerra, fue considerada por investigadores como la demostración pública de que el PCC había logrado imponerse en la frontera paraguayo-brasileña, que era liderada por Rafaat.
Un año después, en abril de 2017, ocurrió el millonario asalto a la empresa Prosegur en Ciudad del Este, atribuido a la organización criminal brasileña.
¿Cuándo comenzaron los traslados masivos de miembros del PCC?
Los primeros traslados masivos oficialmente documentados ocurrieron en septiembre de 2016. El Ministerio de Justicia trasladó a nueve integrantes del PCC desde Tacumbú hacia las cárceles de San Pedro, Concepción y Pedro Juan Caballero. La medida buscaba dispersar a los líderes de la organización y evitar que siguieran concentrando poder dentro de un solo penal.
¿Funcionó la estrategia?
Parcialmente, ya que la dispersión evitó que todos los líderes permanecieran juntos en Tacumbú, pero produjo un efecto colateral que hoy muchos investigadores consideran determinante; el PCC se expandió a otras penitenciarías del país y al distribuir a sus miembros en distintos establecimientos.
La masacre que confirmó el dominio del PCC
El 16 de junio de 2019 ocurrió uno de los hechos más sangrientos de la historia penitenciaria paraguaya, en la cárcel de San Pedro fueron asesinados diez internos, varios de ellos decapitados, durante un ataque atribuido al PCC contra miembros del Clan Rotela, y tras la masacre, se intensificó la política de redistribución de internos considerados peligrosos.
Al año siguiente, en la madrugada del domingo 19 de enero de 2020, se produjo la mayor fuga atribuida PCC en Paraguay; un total de 76 reclusos escaparon de la Penitenciaría Regional de Pedro Juan Caballero a través de un túnel de aproximadamente 30 metros, excavado presuntamente con la complicidad de funcionarios penitenciarios. La entonces ministra de Justicia, Cecilia Pérez, confirmó la dispersión de internas vinculadas al PCC hacia diferentes cárceles por razones de seguridad.
El operativo de 2024: los nombres más pesados trasladados a Minga Guazú
En agosto de 2024, durante uno de los mayores movimientos de integrantes del PCC registrados en Paraguay, fueron trasladados 22 presos considerados de alta peligrosidad. Entre los más conocidos figuraban: Blas Pablo Melgarejo Benítez, alias “Chopalé”, Vicente Giménez Silva, alias “Kali’i”, Adrián Leiva Vázquez, Cleverson Luiz Pires, Óscar Ramón Araujo Duarte, Pedro Luis García Ríos, Jorge Luis Giménez, Augusto Báez Ríos, Amer Zoher El Hossni, Diego Armando Zaracho Espínola, Alexis Miguel Duarte Alvarenga, Marcio Quadra Caetano, Wilson Darío Rotela Coronel y Ariel Enrique Ramos.


