La víctima fue identificada como Diego Iván Rodríguez Morínigo, paraguayo, soltero, de 34 años, y de profesión comerciante, quien, según el informe policial, acostumbraba realizar negocios con dos sujetos de género masculino, presumiblemente colombianos, cuyos datos personales no logró precisar ante los intervinientes.
El hecho ocurrió el pasado jueves, alrededor del mediodía, en el interior del edificio Defensor 1, específicamente en el departamento 2A del segundo piso, situado sobre la calle Cruz del Defensor y Campos Cervera de la capital. De acuerdo con el relato brindado a los agentes policiales, Rodríguez Morínigo había acordado encontrarse nuevamente con aquellos hombres en el departamento mencionado para concretar una negociación.
Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que, en medio de la conversación, irrumpió en el lugar otro hombre con marcado acento extranjero, aparentemente colombiano, según declaró la víctima y la situación dio un giro violento: los presentes comenzaron a increpar al comerciante y lo obligaron a entregar el dinero en efectivo que llevaba consigo, monto consistente a G. 300 millones y varias joyas. Posteriormente, los delincuentes terminaron reduciéndolo, lo maniataron y le cubrieron la boca con cinta adhesiva para impedir que pidiera auxilio, una vez consumado el golpe, los autores escaparon del edificio y dejaron encerrado bajo llave al comerciante dentro del departamento.
Luego de liberarse, comunicó a la Policía, cuyo personal acudió al lugar para recabar los datos del hecho, los uniformados iniciaron inmediatamente las averiguaciones y comenzaron a recolectar imágenes de cámaras de circuito cerrado instaladas en la zona para tratar de identificar a los responsables.
Por su parte, el comisario Sabino López, jefe de la Comisaría 6ª Metropolitana, confirmó que los investigadores manejan la hipótesis de que los autores serían ciudadanos extranjeros, posiblemente colombianos o venezolanos. Otro dato que llamó la atención de los investigadores es que el departamento donde ocurrió el asalto no habría sido alquilado directamente por una persona física, sino mediante una plataforma de reservas conocida como Booking, situación que ahora dificulta determinar con precisión quiénes ocupaban realmente el inmueble al momento del hecho.
Mientras continúan las diligencias, la Policía intenta reconstruir los movimientos de los sospechosos antes y después del golpe, además de verificar si existe conexión con otras bandas extranjeras que operan en Asunción utilizando departamentos temporales para concretar asaltos.


