Todo comenzó con reiteradas denuncias por ruidos molestos en la zona céntrica de Santa Rosa del Aguaray, departamento de San Pedro, donde vecinos, cansados de la perturbación, alertaron a la Policía Nacional sobre un grupo de personas que consumía bebidas alcohólicas en plena vía pública, generando disturbios cerca de una plaza pública, en la intersección de las rutas PY11 Juana María de Lara y PY08 Doctor Blas Garay.
Eran ya horas de la madrugada cuando agentes de la Comisaría 18 acudieron al sitio y, al llegar, encontraron un automóvil Volkswagen Gol estacionado con música a alto volumen que rompía la calma del lugar. En su interior se hallaban tres personas, entre ellas un suboficial militar en actividad identificado como Marino Jara Sanabria, de 40 años. Según el informe policial, los intervinientes solicitaron en varias ocasiones que bajaran el volumen de la música, dejaran de consumir alcohol en la vía pública y se retiraran del lugar, pero la respuesta fue el desacato. El hombre ignoró las indicaciones, manteniendo la conducta que había generado las denuncias.
Ante la negativa persistente, los agentes procedieron a la detención del militar como responsable del vehículo, fue entonces cuando el procedimiento dio un giro aún más delicado según la Policía. Por disposición del Ministerio Público, se realizó la inspección del vehículo hallándose equipos de sonido de alta potencia, una pistola calibre 9 milímetros con cargadores y cartuchos, un rifle de aire comprimido, un cuchillo tipo carnicero, además de un teléfono celular y una caja con latas de cerveza, evidencias que reflejaban la combinación de alcohol, disturbios y tenencia de armas.
De acuerdo a lo relatado por el comisario Jorge Miranda, jefe de la Comisaría 18, el procedimiento continuó con el traslado del suboficial hasta la base de la Patrulla Caminera de Río Verde, donde fue sometido a la prueba de alcotest arrojando como resultado 0,473 miligramos de alcohol por litro de sangre, dando positivo. Con todos los elementos a la vista, la agente fiscal de turno, abogada Laura Soledad Romero, ordenó la detención del militar, así como la incautación del vehículo y de todos los objetos hallados en su interior.
El caso quedó en manos del Ministerio Público, que ahora deberá profundizar la investigación para determinar las circunstancias y eventuales responsabilidades derivadas de este episodio que combina indisciplina, alcohol y la presencia de armas en plena vía pública.


