A las 15:15 de este martes 24 de marzo, en una zona marcada por pasillos estrechos y movimientos sigilosos, del barrio Tacumbú de la capital, agentes del Departamento de Investigaciones de Asunción cerraron el cerco sobre un hombre que llevaba años esquivando a la justicia. Se trata de Pedro Francisco Santos Giménez, de 41 años, quien acumulaba en su contra dos órdenes de captura pendientes, una de ellas por un grave hecho de intento de feminicidio que arrastraba desde el año 2019. Su nombre no era desconocido en los registros policiales, ya que el hombre ya contaba con antecedentes por posesión y tráfico de estupefacientes del año 2009, lo que reforzaba su perfil dentro del radar de los investigadores.
Santos Giménez era requerido por una causa de feminicidio registrada bajo el número 2420/2019, la cual había sido reiterada en varias ocasiones a lo largo de los años 2024, 2025 y 2026, sin que hasta ahora se lograra su captura. En ese expediente se lo vincula con un intento de feminicidio ocurrido en 2019, donde la víctima sobrevivió de milagro tras recibir dos impactos de bala. A pesar de la gravedad del caso, el sospechoso logró mantenerse prófugo durante años, desafiando los mecanismos de control y dejando abiertas causas judiciales que hoy vuelven a cobrar fuerza.
Pero ese no era el único frente judicial, sobre él también pesaba otra orden de captura, correspondiente a la causa N.º 2.655/2020 por un hecho de robo, lo que terminaba de configurar un historial delictivo peligroso.
Según los intervinientes, fue el resultado de un trabajo investigativo sostenido, basado en seguimientos y recolección de datos que finalmente permitieron ubicarlo en la intersección de Urcisinio Velazco y el pasillo Benítez. Allí, en un punto donde el laberinto urbano suele favorecer a quienes buscan esconderse, los agentes lograron su detención.
Tras su aprehensión, el hombre fue trasladado hasta la sede del Departamento de Investigaciones, donde quedó bajo estricta disposición del juez Édgar Bernardo Sosa.


