Un guardia penitenciario de Ciudad del Este fue detenido en el control de ingreso al penal cuando intentó entrar con cocaína entre su ropa; el procedimiento, a cargo del fiscal antidrogas, busca esclarecer si actuó solo o con apoyo interno.
La calma de la mañana del jueves 12 de febrero se rompió a las 6:30, cuando un agente penitenciario fue detenido en el ingreso de la penitenciaría regional de Ciudad del Este, luego de ser descubierto con un paquete de cocaína entre su ropa, justo cuando se aprestaba a iniciar su guardia. La escena se desarrolló en el control rutinario de ingreso al centro penitenciario, donde el agente de revisión Julián Benítez observó una actitud sospechosa en el funcionario identificado como José Carlos Aguayo Noguera, de 31 años, domiciliado en el barrio Ciudad Nueva de Alto Paraná y servidor de la penitenciaría.
Aguayo Noguera se presentó ante sus compañeros para comenzar su turno de custodia y al momento de pasar por el cateo obligatorio para todo el personal, el agente de revisión advirtió sobre un bulto en el bolsillo del pantalón del guardiacárcel que no debía estar allí. Con diligencia y protocolos, procedió a revisar el paquete sospechoso que estaba cuidadosamente envuelto en polietileno. Al abrir la envoltura se constató que contenía 39,35 gramos de cocaína de alta pureza, una cantidad que, aunque no abultada, es suficiente para encender todas las alarmas en un penal donde el ingreso de estupefacientes está estrictamente prohibido y severamente penado.
De inmediato, la alarma se propagó entre las autoridades, quienes dieron aviso a la Policía Nacional y el agente penitenciario fue aprehendido en el mismo lugar y quedó bajo custodia de los uniformados, mientras que el paquete con la droga fue asegurado como evidencia. Poco después llegó al lugar el agente fiscal antidrogas Manuel Rojas Rodríguez, encargado del procedimiento de rigor. Bajo su dirección se realizó el acta de procedimiento y se dispuso la incautación no solo de la sustancia estupefaciente, sino también del teléfono celular del detenido, que quedó en resguardo para pericias técnicas destinadas a identificar contactos, rutas de entrega y posibles cómplices.
El fiscal interviniente confirmó que el procedimiento continúa su curso y que la incautación del celular apunta a esclarecer si Aguayo actuó solo o si existe una red más amplia que operaba desde dentro o fuera del penal, suministrando sustancias ilícitas a los internos.


