Después de más de tres meses de incertidumbre, angustia y desesperación para sus familiares, Almir de Brum recuperó la libertad tras permanecer cautivo desde el 21 de febrero de 2026, cuando fue secuestrado mientras trabajaba en una zona rural de Curuguaty.
La liberación del productor se produjo en la reserva Marina Cue, ubicada en la misma jurisdicción donde ocurrió el secuestro y tras recuperar la libertad, Almir logró comunicarse telefónicamente con su padre, Valmir de Brum, quien acudió al lugar para trasladarlo hasta su vivienda.
En las primeras imágenes difundidas luego de su aparición, el productor fue visto con un aspecto visiblemente diferente al que tenía antes de su plagio.
El ministro Enrique Riera dijo ayer en el programa Mina en la Tribu, por la Tribu 650 AM, que una persona que pasaba a bordo de una motocicleta prestó el teléfono a Almir y de esta forma se comunicó con su padre.
Riera indicó que el cautiverio no fue lejano al lugar del secuestro y que incluso Almir dijo que llegó a escuchar los helicópteros de la fuerza de seguridad que estaban en su búsqueda.
Añadió que todo apunta a una célula de 5 a 7 integrantes del grupo criminal EPP.
El secretario de Estado destacó que informaban constantemente del trabajo a los familiares, que no se abandonó nunca el lugar y que la prioridad era la vida del rehén
La reacción de los familiares no se hizo esperar. “Pasaron más de 100 días y nunca se comunicaron con nosotros, yo ahora lo único que puedo expresar es felicidad, no hablé mucho con mi hijo todavía, lo importante es que está vivo, le cuidaron bien a mi hijo”, expresó ante medios locales Valmir de Brum, papá del joven.
El fiscal Federico Delfino, la unidad antisecuestro se constituyó en la zona para apoyar la investigación.
El secuestro y la desesperación
La historia comenzó el 21 de febrero de 2026; aquella jornada, Almir de Brum se encontraba realizando tareas agrícolas en una chacra ubicada en la colonia Yerutí, en el departamento de Canindeyú y lo que parecía una jornada laboral más terminó convirtiéndose en el inicio de una pesadilla, pues, hombres armados irrumpieron en el lugar y se lo llevaron con rumbo desconocido, dejando una conmoción entre sus familiares y vecinos.
Con el correr de las horas, las sospechas apuntaron rápidamente a integrantes del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo, organización señalada por las autoridades como responsable del secuestro.
Mientras los organismos de seguridad desplegaban operativos en amplias zonas boscosas del norte del país, la familia iniciaba una angustiosa espera marcada por la incertidumbre. Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses, sin embargo, el silencio continuó siendo absoluto, no llegaban llamadas, mensajes ni pruebas de vida, confirmó el propio padre de Almir tras su liberación.
Un resultado positivo, dice ministro de Defensa
Con la noticia de la liberación de Almir de Brum se generó una repercusión en todo el país y en este sentido, el Gobierno nacional convocó a una conferencia de prensa para dar las primeras explicaciones sobre el operativo que culminó con el retorno del joven a la libertad.
El encargado de transmitir el mensaje oficial fue el ministro de Defensa Nacional, general Óscar González, quien aseguró que el presidente de la República mantuvo un monitoreo constante de las acciones ejecutadas por las fuerzas de seguridad desde el inicio del secuestro.
No obstante, el secretario de Estado evitó profundizar sobre los detalles de los procedimientos realizados, alegando que las operaciones continúan activas y que revelar información podría afectar el desarrollo de las investigaciones.
Uno de los puntos más sensibles de la conferencia giró en torno a la posibilidad de un pago de rescate, ante la consulta de los periodistas, el ministro respondió de manera tajante: “No tenemos ningún tipo de información sobre eso”.
El ministro cerró su intervención destacando que la liberación de Almir de Brum constituye un resultado positivo dentro del trabajo desplegado por las instituciones involucradas en el caso, que durante más de cien días mantuvo en vilo a familiares, autoridades y a toda la ciudadanía.

