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Bótox, toxina que suaviza las arrugas sin alterar las expresiones naturales

Las modas en belleza cambian todo el tiempo, pero el bótox sigue estando presente año tras año. Es uno de los tratamientos más conocidos dentro de la…

| Por La Tribuna
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Las modas en belleza cambian todo el tiempo, pero el bótox sigue estando presente año tras año. Es uno de los tratamientos más conocidos dentro de la medicina estética y genera interés en personas de distintas edades, ya sea por su uso, por los mitos que lo rodean o por las dudas sobre cómo funciona y para qué se utiliza. Gricelda Herrera, especialista en medicina estética, explicó cómo funciona y qué tener en cuenta.

El bótox es el nombre más conocido de la toxina botulínica tipo A, una sustancia que se utiliza tanto con fines estéticos como funcionales. Según la doctora Gricelda Herrera, su función principal es relajar temporalmente los músculos donde se aplica y esto ocurre porque bloquea por un tiempo la señal que hace que el músculo se contraiga.

En el rostro, esta acción ayuda a suavizar las arrugas de expresión, como las que aparecen al fruncir el ceño, levantar las cejas o sonreír. Herrera explicó que el bótox actúa directamente sobre el músculo responsable del gesto y no modifica la piel ni su textura, lo que permite que el resultado se vea natural.

Las zonas donde más se aplica son la frente, el entrecejo y el contorno de los ojos, conocidas como “patas de gallo”. Estas áreas se mueven mucho al expresar emociones y suelen ser las primeras en mostrar arrugas, comentó. También puede usarse en otras zonas, como el cuello o el mentón, y en algunos casos con fines funcionales, como tratar el bruxismo o la sudoración excesiva en las axilas.

No hay una edad exacta para empezar con este tipo de tratamiento. La experta señaló que, más allá de la edad, se tienen en cuenta el tipo de piel, la forma de gesticular y los hábitos de cada persona. En algunos casos, puede aplicarse desde los 20 o comienzos de los 30 años con un objetivo preventivo, y en edades mayores suele utilizarse con fines correctivos o de mantenimiento, siempre buscando mantener la armonía del rostro.

El efecto del bótox no es permanente; por lo general, dura entre cuatro y seis meses, aunque esto puede variar según cada persona, la zona tratada y la cantidad aplicada. Explicó que con el tiempo el músculo recupera su movilidad y que, en personas que reciben aplicaciones periódicas, el efecto puede durar un poco más.

Una de las dudas más frecuentes es si el bótox deja el rostro sin expresión, esto depende de la técnica, la cantidad aplicada y el criterio profesional. Cuando se aplica correctamente, suaviza los gestos marcados, pero mantiene un aspecto natural. Existen algunos cuidados relacionados con la aplicación, por ejemplo, antes del procedimiento conviene evitar antiinflamatorios, aspirina y alcohol al menos 48 horas antes. Después del tratamiento, se recomienda no masajear la zona, no acostarse durante las primeras cuatro horas y evitar ejercicio intenso, calor o tratamientos faciales el mismo día, para que el producto actúe mejor.

También circulan varios mitos sobre el bótox. “Un error común es creer que envenena o genera dependencia, lo cual es falso”, aclaró la Dra. Herrera. Otro mito es que solo sirve para personas mayores, cuando en realidad también puede tener un uso preventivo.

Muchas personas confunden el bótox con los rellenos dérmicos y el botox no rellena las arrugas, sino que relaja el músculo que las produce. Los rellenos, como el ácido hialurónico, cumplen otra función, como dar volumen o soporte a la piel.

Gricelda Herrera, especialista en medicinaestética.

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