El cáncer es una de las enfermedades más complicadas de tener una cura, los tratamientos son agresivos y el cuerpo de la persona que lo sufre termina muy maltratado. Asimismo, este es un padecimiento que lamentablemente se cobra la vida de miles de personas al año. Un mal que lo sufre físicamente un individuo, pero lo padece toda una sociedad.
En ese contexto, la radioterapia se consolida como uno de los pilares fundamentales en la lucha contra el cáncer. Este tratamiento médico, que utiliza radiaciones de alta energía para dañar el ADN de las células enfermas y evitar su multiplicación, genera muchas interrogantes entre los pacientes y sus familiares.
Especialistas del Instituto Nacional del Cáncer (INCAN), explican el paso a paso de este procedimiento y brindan recomendaciones esenciales para transitarlo con seguridad.
¿Cómo funciona el tratamiento?
La radioterapia puede administrarse sola, o bien antes o después de una cirugía, y frecuentemente en combinación con quimioterapia. Además de su función curativa, también se utiliza para aliviar síntomas como el dolor o el sangrado.
El proceso es meticuloso y supervisado por un equipo multidisciplinario compuesto por médicos radioterapeutas, físicos médicos y técnicos especializados. El ciclo del tratamiento consta de varias etapas:
- Una consulta inicial.
- Una simulación para delimitar el área exacta.
- La planificación técnica del tratamiento.
- La aplicación diaria de las sesiones, generalmente de lunes a viernes.
Uno de los temores más comunes es el riesgo para el entorno del paciente. Los expertos son contundentes con respecto a esto, el paciente no se vuelve radioactivo.
“El tratamiento es indoloro y dura solo unos minutos. La persona puede convivir con su familia y mascotas sin riesgo alguno”, aclaran desde el equipo de salud.
La cantidad de sesiones varía según el diagnóstico y la zona a tratar. Aunque el paciente puede continuar con sus actividades habituales, se insta a escuchar al cuerpo y respetar los descansos necesarios.
Cuidados de la piel y efectos secundarios
Si bien la radioterapia es localizada, la piel del área tratada puede volverse sensible. Para evitar complicaciones, se recomienda lavar la zona con jabón neutro; hidratar con cremas indicadas por el médico; usar ropa holgada y evitar el sol directo y no aplicar productos irritantes.
Sobre la estética, una duda frecuente es la pérdida de cabello. Los especialistas aclaran que la caída del cabello ocurre únicamente en la zona irradiada. Si el tratamiento no es en la cabeza, el cabello no se verá afectado; y en caso de caída local, esta suele ser temporal.
Recomendaciones finales
Es crucial informar al equipo médico si existe embarazo o sospecha del mismo, para que los profesionales evalúen cómo proteger la salud de la madre y del feto. Asimismo, se recuerda que una interrupción ocasional del tratamiento no afecta su eficacia, ya que estas situaciones están contempladas en la planificación.
Ante cualquier duda o cambio en la salud durante el proceso, se insta a los pacientes a consultar directamente en el INCAN o con su equipo de salud de referencia.


