Política

Voto preferencial y falotaje: deudas del sistema electoral según Balmell

El exconvencional constituyente y dirigente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), Carlos Mateo Balmelli, analizó el impacto de la Carta Magna de 1992 y criticó las leyes electorales vigentes.

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Boletas oficiales de votación de las últimas elecciones partidarias.

En entrevista con La Tribu 650 AM, el exsenador hizo hincapié en las actuales normativas del sistema electoral paraguayo, afirmando que el mecanismo de voto preferencial “prostituye aún más” la función electoral y la democracia en el país.

Asimismo, argumentó que la actual Constitución quedó como “un árbol muy grande” que contiene normas de carácter infraconstitucional que deberían ser reubicadas en la legislación ordinaria penal o electoral, devolviendo a la matriz constitucional solo lo estrictamente jerárquico.

Al analizar la realidad de los sectores políticos, Balmelli lamentó que las reformas implementadas en los últimos años no hayan logrado el impacto cívico que se buscaba originalmente.

Sostuvo que las agrupaciones políticas se han convertido en simples maquinarias electorales, perdiendo el poder político real para debatir y decidir cosas fundamentales.

Recordó en ese sentido el debate histórico en torno a la imposición legal del voto directo obligatorio para todas las internas organizacionales, señalando que estas estructuras terminaron desvirtuando la práctica política tradicional en lugar de fortalecerla.

El debate de la reelección y el balotaje

En su análisis sobre los orígenes de la normativa vigente, Balmelli recordó que durante la Convención de 1992 la Asociación Nacional Republicana (ANR) ostentaba la mayoría.

Reveló que los colorados hicieron valer esa superioridad numérica en un solo caso clave: la exclusión de la segunda vuelta o balotaje, una figura típica del derecho francés.

Con respecto a la figura de la reelección presidencial, se mostró a favor de su introducción en la Carta Magna, aunque aclaró que debe ser bajo la modalidad alternativa y nunca de forma sucesiva, emulando los modelos de Chile y Uruguay.

El exconvencional argumentó que el esquema actual de “senador vitalicio” termina devaluando la figura del mandatario de turno durante sus últimos dos años de gestión, ya que los actores políticos y la sociedad mudan prematuramente su expectativa hacia el sucesor debido a la hegemonía del Partido Colorado.

A su criterio, la reelección alternativa mantendría el valor político intrínseco del presidente en ejercicio, al dejar abierta la posibilidad inherente de retornar al poder en el siguiente período.

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