El mandatario salió al paso de las críticas ciudadanas respecto al nuevo feriado nacional decretado para conmemorar la Jura de la Constitución.
Peña argumentó que la respuesta a los cuestionamientos es “demasiado sencilla” debido a que, a diferencia de los textos que la precedieron, la versión de 1992 no ha sido una simple hoja de papel, sino el documento jurídico más poderoso y vigente que ha tenido la nación en sus 215 años de vida independiente.
En un extenso repaso por el itinerario político del país, recordó que la historia paraguaya estuvo signada por una “sucesión de regímenes autocráticos” y una profunda “desconstitucionalización” que se agudizó con la Carta Política de 1940 y los conocidos abusos de la normativa de 1967.
Así también enfatizó que el texto de 1992 rompió de forma disruptiva con ese pasado al desterrar el hiperpresidencialismo y transitar hacia un esquema de equilibrio que tiende al Poder Legislativo, creando una verdadera poliarquía con organismos extrapoderes.
Asimismo, instó a la ciudadanía a dejar de lado el “sesgo de la negatividad y la argilería” para reconocer los éxitos tangibles del actual modelo. “Pasamos de la dictadura más larga, sofocante y personalista, a la democracia más vibrante del continente. Los paraguayos hemos aprendido a vivir en democracia, resolviendo nuestras diferencias no a balazos, sino por mecanismos constitucionales”, aseveró.
Entre las conquistas concretas de las últimas tres décadas bajo el amparo constitucional, el titular del Ejecutivo enumeró hitos como la alternancia pacífica del poder en 2008, un Congreso con mayoría opositora, la elección popular de gobernadores e intendentes, y la prohibición de que policías y militares militen en partidos políticos.
Por otro lado, Peña vinculó los preceptos del Estado Social de Derecho con los logros económicos vigentes, subrayando que la pobreza se encuentra hoy en el punto más bajo de su historia.
Afirmó que programas como la titulación masiva de tierras y el plan “Hambre Cero”, del cual espera sea el mayor legado en política pública de su gobierno, buscan que la igualdad de las minorías marginadas deje de ser una mistificación, consolidando la fuerza de las gobernaciones mediante la descentralización.
Un legado para las futuras generaciones
La jornada concluyó con un recorrido por la exposición “4 tiempos de la República. Las constituciones del Paraguay”, una muestra documental que propone un recorrido histórico por las constituciones de 1870, 1940, 1967 y 1992, a través de documentos originales, fotografías, publicaciones y testimonios conservados por el Archivo Nacional de Asunción.
A 34 años de su promulgación, la Constitución de 1992 fue recordada como el instrumento que permitió consolidar la democracia paraguaya, fortalecer las instituciones republicanas y garantizar los derechos y libertades que hoy forman parte de la vida democrática del país.


