En el marco de su tercer informe de gestión brindado ante la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR), el presidente de la República, Santiago Peña, defendió la permanencia de su línea política en el poder.
Lejos de limitarse a un balance técnico de gestión, el mandatario recurrió a la mística partidaria y a la doctrina colorada histórica para argumentar que la estabilidad del país de cara al exterior y el éxito de los programas de transformación social dependen directamente de la continuidad de las actuales autoridades.
Peña fundamentó la legitimidad de esta continuidad en los resultados de las recientes elecciones internas del pasado 7 de junio. Calificó la victoria del Movimiento Honor Colorado, que cosechó más de un millón de votos y triunfó en 240 de los 263 distritos del país, como una “validación clara y contundente” de su modelo de trabajo por parte del pueblo colorado.
Según el jefe de Estado, este caudal electoral representa un mandato renovado para seguir transformando el Paraguay bajo la conducción unificadora del presidente del partido, Horacio Cartes, validando un esquema de gestión directo y cercano a la ciudadanía.
Asimismo, señaló que el rumbo de su Gobierno prioriza el bienestar general por encima de los cuestionamientos de sectores que buscan desestabilizar el proceso. En ese sentido, Peña fustigó de manera directa lo que denominó como “críticas interesadas de ciertos círculos mediáticos e intelectuales”, a quienes acusó formalmente de encontrarse “desconectados de la realidad” del país.
El presidente advirtió que el retroceso político impulsado por resentimientos e intereses mezquinos en períodos anteriores le costó muy caro al pueblo paraguayo, afectando la marcha de programas esenciales.
Ante lo expuesto, insistió en que el mantenimiento de la actual línea partidaria en el Ejecutivo es la única garantía para blindar y dar sostenibilidad en el tiempo a proyectos emblemáticos como Hambre Cero, Che Róga Porã, las Becas del Gobierno y la actual política agraria.
<b>El coloradismo como “causa nacional”</b>
Santiago Peña elevó el debate al plano filosófico-partidario y afirmó que la ANR históricamente se ha justificado en el ejercicio del poder y que continuará haciéndolo al identificarse plenamente con la “causa nacional y la verdadera paraguayidad”.
Para sellar su argumentación a favor de la permanencia de su modelo, el presidente otorgó la última palabra de su informe al célebre doctrinario republicano Natalicio González, citando textualmente: “El coloradismo no solo es una mística, que capta sus adeptos por obra de una espontánea devoción sentimental; es además un sistema ideológico que se proyecta en todas las esferas de la actividad intelectual… Sus raíces están hundidas en las profundidades de la historia patria y en los hondones del alma nacional. Quien atenta contra este organismo poderoso, en realidad atenta contra lo más vital, sano y sagrado del pueblo paraguayo”, expresó.
Santiago Peña cerró su intervención ante la cúpula colorada, ratificando que cualquier intento de interrumpir o criticar el proceso actual representa un ataque directo a las fibras más sensibles de la construcción nacional.

