Desde la Justicia Electoral, el asesor Carlos María Ljubetic defendió el sistema al afirmar que no se ha podido demostrar técnicamente la posibilidad de una alteración externa de los equipos, pese a las críticas instaladas en distintos sectores.
Según explicó, en entrevista con La Tribu 650 AM, el sistema no se basa únicamente en la tecnología, sino en un esquema combinado que incorpora respaldo físico del voto emitido por cada elector.
Voto impreso como eje de control
Uno de los puntos centrales de la defensa institucional es el boletín de voto que expide la máquina.
Este comprobante, que queda en manos del proceso electoral y no del sistema digital, es considerado más seguro que la papeleta tradicional. La razón, según Ljubetic, radica en que el voto queda impreso de forma automática, sin intervención de terceros.
A diferencia del sistema manual, donde la marca del elector podía ser alterada o anulada, el mecanismo actual elimina esa posibilidad. El ciudadano selecciona su opción en la pantalla, la máquina imprime el voto y este se deposita en una urna, asegurando que la voluntad expresada no pueda ser modificada posteriormente.
El procedimiento incorpora además una instancia de control cruzado. Los votos se contabilizan electrónicamente, pero también se verifican mediante el conteo físico de los boletines impresos. Ambos resultados deben coincidir, lo que introduce un doble filtro de validación.
Durante el escrutinio, los boletines son leídos por la máquina, que proyecta en pantalla las opciones seleccionadas y acumula los resultados. Posteriormente, estos datos se contrastan con la cantidad de votos físicos, reforzando la consistencia del proceso.
Desde la Justicia Electoral se destacó que el sistema fue sometido a verificaciones técnicas y auditorías con participación de partidos políticos. En ese proceso, según se indicó, hubo sectores que acudieron a interiorizarse sobre el funcionamiento y otros que buscaron desacreditar.
Sin embargo, se sostiene que no se logró demostrar vulnerabilidades que permitan manipular las máquinas desde el exterior. Esta afirmación busca contrarrestar las dudas instaladas en el debate público, en un momento donde la legitimidad del proceso es clave.
Tres elecciones marcan el calendario político este año
El cronograma electoral establece tres citas claves este año. Las internas partidarias el 7 de junio, municipales el 4 de octubre y la elección de abogados ante el Consejo de la Magistratura, prevista para el 28 de noviembre.
El ministro del TSJE Jorge Bogarín explicó que la secuencia responde a criterios técnicos vinculados al uso de máquinas de votación, cuya preparación impide superponer procesos en plazos reducidos.
La coordinación entre la Justicia Electoral, la Corte Suprema y el Consejo busca asegurar viabilidad operativa y orden institucional.

