Policiales

Encuentran sin vida a niño autista luego de intensa búsqueda en Pilar

Tras cuatro días de intensa búsqueda, un niño de 11 años con TEA fue hallado sin vida en un arroyo cercano a Pilar. El cuerpo fue reconocido por su padre y trasladado para determinar las causas.

| Por La Tribuna
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Pescadores dieron aviso a las autoridades tras hallar el cuerpo entre camalotes.

Era el domingo 4 de enero del 2026, cuando Alexander Arsenio Espinoza Ferreira, un niño con trastorno del espectro autista (TEA) nivel 3, se separó de su madre y dejó de ser visto por quienes lo acompañaban. La situación encendió las alarmas en la zona; la condición del menor, diagnosticada y conocida por su familia, lo colocaba en una situación de riesgo no solo por su vulnerabilidad, sino por su tendencia a alejarse y moverse sin aviso previo.

Inmediatamente, tras la denuncia por su desaparición, se activaron operativos de búsqueda que involucraron a la Policía Nacional, fuerzas militares y equipos de rescate. Vecinos y voluntarios se sumaron a la intensa búsqueda que se centró en áreas urbanas y rurales, con especial atención en zonas cercanas al arroyo Ñeembucú, un curso de agua serpenteante a pocos metros del puente de acceso a Pilar, un sector que había sido señalado como posible ruta de paso del niño.

Durante la mañana de ayer jueves 8 de enero, pescadores que faenaban en las orillas del arroyo notaron algo distinto entre los camalotes; un objeto que no parecía pertenecer al paisaje habitual. Al acercarse, descubrieron con horror que se trataba de un cuerpo sin vida y alertaron de inmediato a las autoridades, que llegaron rápidamente al lugar junto al padre del niño. La identificación fue devastadora, Alexander fue reconocido por su propio padre entre los restos naturales de la ribera, en un estado de descomposición que daba cuenta de que llevaba varias jornadas expuesto a las inclemencias del ambiente. El hallazgo se produjo a unos 200 metros del puente de acceso a la ciudad, una zona que había sido intensamente batida por los equipos desde el mismo día de la desaparición.

El médico forense que llegó al sitio detalló que el cuerpo estaba entre la vegetación acuática y que el paso de los días había dificultado las labores de reconocimiento visual. Tras el protocolo correspondiente, el cuerpo fue trasladado hasta la Morgue Judicial con sede en Asunción, donde se ordenará la autopsia que determinará las circunstancias exactas de su muerte.

Durante la investigación preliminar, la Fiscalía recabó registros de video captados en días previos, donde se observa al menor corriendo sin rumbo fijo, incluso bajo lluvia o cerca de estaciones de servicio, y en una de ellas una persona intenta detenerlo sin éxito. La agente fiscal que interviene en el caso recordó que no era la primera vez que Alexander se escapaba de su hogar y que era conocido por su afición al agua, lo que podría haber influido en su aproximación al arroyo. Además, la fiscal lamentó profundamente el desenlace y enfatizó que se investigarán todas las circunstancias alrededor del caso, incluyendo factores ambientales y de comportamiento, y llamó a la población a ser más consciente sobre el uso de pirotecnia y ruidos fuertes, que en el pasado habían generado ansiedad en el niño y podrían haber influido en su huida.

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