Bajo estrictas medidas de seguridad, autoridades judiciales y antidrogas incineraron casi 89 toneladas de marihuana incautadas durante la Operación Umbral, considerada una de las mayores acciones contra el narcotráfico en el país.
A primera hora de la mañana de este sábado 20 de diciembre, culminó la quema y destrucción de 88.991 kilogramos de marihuana prensada, la mayor cantidad de estupefaciente decomisado en tránsito en la historia reciente del país. El operativo de incineración, que se inició días atrás en un predio de la Colonia Guadalupe, en el kilómetro 7 de Saltos del Guairá, cerró un ciclo de lucha contra el narcotráfico que había comenzado con una de las operaciones más resonantes de los últimos años, la Operación Umbral.
El hallazgo que sacudió a la región
Todo empezó en la madrugada del 2 de diciembre de 2025, cuando agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), con apoyo de efectivos del Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) y del Ministerio Público, desplegaron la denominada Operación Umbral en el departamento de Canindeyú. Tras tareas de inteligencia y seguimiento, las fuerzas especiales detectaron un convoy narco compuesto por 19 vehículos que transitaba por rutas del norte con más de 88 toneladas de marihuana prensada en su interior.
Según el informe oficial, el cargamento equivalía a 88.991 kilogramos de la droga, valuado en más de 13 millones de dólares en el mercado brasileño, y superaba con holgura el récord anterior de 57.850 kilogramos incautados en diciembre de 2024 en la colonia Marangatú.
La incineración: un acto de cierre
La primera semana de diciembre quedó marcada en la agenda oficial para preparar el gran acto de destrucción de la droga, el predio en Colonia Guadalupe, a la altura del kilómetro 7 de Saltos del Guairá, fue acondicionado para recibir las toneladas de cannabis bajo estrictos protocolos de seguridad y vigilancia permanente.
Con autorización del Juzgado Especializado contra el Crimen Organizado, la jornada de quema se realizó ante la presencia de la jueza interviniente, el fiscal de la Unidad Especializada en la Lucha contra el Narcotráfico de Saltos del Guairá, y autoridades de la Senad, entre otros funcionarios.
Efectivos del Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) fueron los encargados de ejecutar la incineración y de garantizar la seguridad de todo el procedimiento, desde la llegada de los camiones con la carga hasta el control final del fuego que redujo a cenizas uno de los mayores símbolos del narcotráfico regional.
La incineración de estas casi 89 toneladas de marihuana no solo representó un hito administrativo y logístico, sino también un potente símbolo del compromiso institucional en la lucha antidrogas. Sin embargo, el episodio abrió interrogantes sobre la capacidad de control en fronteras, la coordinación interinstitucional y la necesidad de reforzar estrategias de inteligencia y operativas para evitar que grandes cargamentos atraviesen zonas sensibles sin ser detectados.
El impacto de la Operación Umbral y su desenlace en la incineración dejan un legado complejo: por un lado, una cifra histórica que descarta enormes cantidades de estupefacientes del mercado ilegal; por otro, un desafío pendiente para las autoridades de Paraguay y la región, donde el narcotráfico continúa siendo una amenaza que trasciende fronteras.


