En su argumentación de renuncia, el ahora exconsejero por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Carlos Pereira Olmedo, admite que el Consejo de Administración no tiene poder real sobre las gerencias operativas, y que la institución podría operar eficientemente incluso sin un Consejo (véase https://www.latribuna.com.py/politica/291739-carlos-pereira-renuncia-consejo-ips).
En el mismo tenor se expresa el otro exmiembro, José Emilio Argaña (representante de los empleadores). Ya en su nota de renuncia dirigida al presidente de la República, Santiago Peña, Argaña admite que desde su función no tiene injerencia en los manejos de los funcionarios que ocupan cargos de decisión.
Y señala que en su momento ya había advertido sobre irregularidades que requerían tomar medidas para evitar que sigan ocurriendo (https://www.latribuna.com.py/politica/291753-jose-emilio-argana-renuncia-ips-negligencia-angiografos).
El Consejo de Administración del IPS está conformado por un presidente y cinco consejeros. Cada consejero le cuesta al asegurado unos G. 32 millones, entre salario y beneficios adicionales. El presidente gana un poco más: G. 40 millones.
Esto hace la friolera suma de unos 200 millones de guaraníes mensuales (datos 2024-2025) por reunirse dos veces a la semana.
A esto debemos sumar que cada consejero puede nombrar un jefe de gabinete, con un sueldo que oscila en los G. 17 millones. En 2024, medios de comunicación denunciaron que un solo consejero tenía nada menos que 28 funcionarios nombrados en cargos de confianza.
Entretanto, preguntémonos cuánto gana un profesional médico, o un personal paramédico, que todos los días vive y sufre con los pacientes la falta de recursos, la obsolescencia de equipos médicos y la precariedad salarial.
Este organismo burocrático de dudosa utilidad es un agujero negro que se lleva al abismo multimillonarios recursos de los asegurados. Dinero que debería ser destinado a mejores fines.


