En esta época navideña, mientras disfrutamos del espíritu de generosidad y conexión, los ciberdelincuentes tejen redes cada vez más sofisticadas. La cifra es alarmante: de acuerdo con el Ministerio Público, Paraguay registró en 2024 más de 13.600 denuncias por estafas, lo que significa miles de millones de guaraníes en pérdidas.
¿Por qué empezamos un año atrás? Porque el 2025 se vio marcado por una serie inmensa de filtraciones y vulneraciones de datos que elevan esa cifra del 2024, haciendo necesario concientizar a la población en general sobre la superabundancia de datos fidedignos y actualizados de todos nosotros en manos del cibercrimen.
Así funcionan las modalidades más comunes que debemos conocer.
Las modalidades más letales:
La estafa comercial ocurre tanto en forma física como a través de redes sociales, incluyendo ofertas falsas de productos, créditos, alquileres y empleos. Durante las fiestas, proliferan anuncios de ropa, electrónica y servicios turísticos que jamás existieron. La víctima envía dinero y el vendedor desaparece.
El phishing engaña a las personas para que revelen información confidencial como contraseñas y números de tarjetas de crédito, mientras que el spoofing implica la suplantación mediante ingeniería social, simulando llamadas desde bancos o entidades financieras.
El robo de cuenta de WhatsApp ocurre cuando los cibercriminales acceden al código de verificación y habilitan la sesión en otro dispositivo para estafar a contactos. Una modalidad devastadora que afecta tanto al usuario como a su red de amigos y familia.
Recientemente, han surgido sofisticadas estafas potenciadas por inteligencia artificial, como la clonación de voz o los deepfakes, que utilizan imágenes y voces falsas de celebridades para promocionar inversiones fraudulentas.
Cómo protegerse:
Primero, nunca compartan contraseñas, códigos de verificación ni datos bancarios. Si alguien les solicita esta información por teléfono o mensaje, ignoren la llamada y verifiquen directamente con su banco.
Segundo, verifiquen antes de invertir o comprar. Ingresen directamente en sitios web oficiales, no a través de enlaces compartidos. Para transacciones, utilicen plataformas reconocidas y verificadas.
Tercero, activen autenticación de dos factores en sus cuentas.
Cuarto, infórmense. Eduquen a su familia sobre estos riesgos; los estafadores aprovechan la confianza y la prisa navideña.
Finalmente, si ya fueron víctimas, denuncien inmediatamente a su banco y a la Policía. El tiempo es esencial para recuperar fondos.
En palabras de Erich Fromm: “la tarea psíquica que una persona puede y debe establecer por sí misma no es sentirse segura, sino ser capaz de tolerar la inseguridad”.
(*) Miguel Ángel Gaspar
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