Opinión

Posicionamiento y comunicación de gobierno hoy

Por: Nahuel Ayala*

| Por La Tribuna-
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El posicionamiento de un gobierno no puede ser entendido como propaganda repetitiva ni como el viejo recurso de la cadena nacional. Implica definir con claridad una identidad, un relato coherente y un estilo reconocible. La experiencia nos hace insistir en que la gente vota más por emociones que por razonamientos técnicos: por eso, un gobierno que quiera perdurar debe traducir políticas públicas en historias que emocionen y que hagan tangible la esperanza de un futuro mejor. Y hoy implica exponer esto en todas las plataformas.

Esto no significa banalizar la política, sino comprender que en la sociedad de la inmediatez los símbolos y gestos tienen tanto peso como los decretos. Una obra pública inaugurada sin relato es solo cemento; acompañada de una narrativa de progreso se convierte en símbolo de transformación.

La comunicación de gobierno, además, debe abandonar el verticalismo. El modelo del líder que “enseña” desde arriba se agotó. Hoy, la legitimidad se construye en la interacción con los ciudadanos, en la escucha activa y en la capacidad de responder en tiempo real. El ciudadano no espera sermones, espera diálogo. Se necesita identificar donde están las audiencias y de qué están hablando, no se pueden imponer agendas, pero si se pueden encuadrar relatos en una construcción a corto, mediano y largo plazo.

Por eso, el verdadero posicionamiento no se logra con campañas de coyuntura, sino con la consistencia de un estilo comunicacional que acompañe cada decisión de gobierno. Si la ciudadanía percibe autenticidad y coherencia, el mensaje perdura más allá de las crisis.

La nueva política exige no hablar de política, los gobiernos se ven obligados a tener una gestión que se pueda transmitir, poner en la vidriera sin hablar directamente de temas como la transparencia (término que interesa más a los organismos internacionales y a las organizaciones de la sociedad civil, el accountability si se tiene que dar debe ser con una historia de éxito). El Barómetro de las Américas 2023, en su noveno año, plantea una serie de datos que ejemplifican cómo las tendencias y las expresiones de la ciudadanía no se rigen por parámetros políticamente correctos. Esta investigación muestra que los paraguayos con 18 a 25 años de edad son los únicos ciudadanos entre quienes una mayoría (56%) justifica que los políticos actúen al margen de la ley para cumplir sus promesas y esto muestra que la acción y los logros tienen mayor peso. Y una información que podría explicar el resurgimiento de figuras disruptivas cuyas expresiones sobrepasan el marco democrático, se representa en un 45% que justificaría un golpe de estado frente a mucha delincuencia.

Como recuerda Durán Barba, la política es ante todo una conversación con la gente, y quien pierde la conversación, pierde el poder.

*Consultor en Comunicación Política - Miembro de la Asociación Internacional de Consultores Políticos Digitales (Aicodi).

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