La economía agraria de nuestro país enfrenta un duro desafío ante la fuerte caída de la temperatura. El ingreso de frentes de aire gélido no solo amenaza la provisión de los alimentos en el mercado, sino que también expone las valiosas inversiones de miles de productores a lo largo del territorio.
El ingeniero Édgar Mayeregger, coordinador de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó para el programa “Espresso Informativo” de La Tribu 650 AM que la alerta climática temprana es vital para la economía, pues permite mitigar las caídas financieras mediante un control diario. Las acciones se enfocan en las etapas más vulnerables.
Fisiología y rentabilidad agrícola
El impacto económico directo depende de la fase de crecimiento de la planta. Cuando el cultivo se encuentra en una etapa de floración o fructificación, la merma financiera por daño es mucho mayor que en la etapa vegetativa. Existen varios daños fisiológicos que destruyen por completo el valor comercial de los rubros hortícolas, la caña de azúcar y rubros extensivos como las pasturas.
El experto sostiene que es importante identificar dos principales amenazas climáticas que diezman la cosecha nacional.
El primero es el congelamiento celular, en donde el agua dentro de las células vegetales se congela, aumentando así su volumen interno. Este proceso rompe la célula desde adentro. Al descongelarse, la planta muere y se pierde toda la inversión económica depositada en esa hectárea por parte del agricultor.
Por otro lado, se encuentra el efecto lupa, que ocurre cuando el hielo se deposita en la superficie externa del cultivo. Con la salida del sol, la intensa radiación quema severamente las hojas y los tallos frágiles, provocando daños enormes que obligan a un reajuste total del presupuesto anual del campesino.
Los mecanismos de protección varían según la escala del productor; mientras que los pequeños productores o dueños de huertas implementan métodos de costo bajo a medio, como el uso de humo, sistemas de riego y mantas, los productores medianos y dueños de fincas optan por el uso de plásticos y mallas, lo que implica un costo estimado de moderado a alto.
Para el labriego de menor capital, existen opciones baratas y tradicionales como generar el humo. Esto se realiza durante la madrugada, entre las cinco y seis de la mañana, que es la hora crítica.
El humo crea una simulación de nubes, logrando retener el valioso calor que emana desde la tierra, lo que evita gastos en tecnologías costosas. Los cultivos extensivos, al no poder cubrirse así, dependen del manejo experto, ya sea en selección genética y siembra directa para asegurar su subsistencia.
La resiliencia no solo recae en observar de cerca el frío invernal. Una vez superada la fiesta de San Juan, el uso adecuado de nitrógeno mediante urea resulta esencial para asegurar la recuperación foliar de pastos.


