La Unión Industrial Paraguaya (UIP) manifestó su rotundo apoyo a la reciente Resolución N.º 472 del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), promulgada el 19 de junio de 2026. Esta normativa fija que el gasoil tipo III debe mezclarse con biodiésel del 8% al 10%. Es un paso fundamental que dinamizará el tejido productivo local.
El gremio afirma que esta disposición traerá enormes beneficios, como crear nuevos empleos y lograr una real sustitución de importaciones de combustibles, fortaleciendo la ansiada soberanía energética. Aunque Paraguay lidera la producción de soja, todavía exporta masivamente el grano crudo.
Su adecuado procesamiento interno abre nuevas puertas a todos. De la molienda de esta materia prima se obtiene simultáneamente el aceite necesario para refinar biodiésel y una harina de altísimo valor proteico. Este último insumo es vital para sostener la producción avícola, porcina y bovina del país.
Por ello, la refinación de biocombustibles no compite con la generación de alimentos, sino que la complementa de forma brillante. Cada litro de biodiésel paraguayo reduce nuestra dependencia de hidrocarburos importados, retiene divisas útiles y multiplica el trabajo en la cadena económica agroindustrial.
La UIP insiste en que el avance de esta política debe ejecutarse siempre gradualmente, aplicando estrictos controles de calidad que brinden total previsibilidad a las inversiones. Dar valor a materias primas no es un gasto; es nuestra fiel inversión al futuro.


