El cuestionado contrato de fideicomiso firmado entre el Instituto de Previsión Social (IPS) y el banco Atlas (empresa perteneciente al Grupo Zuccolillo, conglomerado empresarial que incluye además firmas como Inmobiliaria del Este, Biggie, Agroshopping, el medio de comunicación ABC Color y otros) vuelve al centro del debate luego de que salieran a la luz nuevos datos sobre el manejo de los recursos utilizados. El acuerdo, presentado originalmente como una herramienta para financiar infraestructura sanitaria, terminó generando fuertes cuestionamientos por el manejo de los fondos provenientes de los aportes de trabajadores y empleadores.
El fideicomiso comprometió nada menos que G. 828.800 millones del IPS para la construcción y terminación de establecimientos de salud. El objetivo principal del fideicomiso era mejorar la capacidad hospitalaria de la previsional mediante obras estratégicas como el Hospital Ingavi, la Policlínica, el Hospital Día/Buongermini y el Hospital Hemato-Oncológico.
Sin embargo, casi una década después de la firma del contrato en el 2017, el resultado genera indignación. Las obras no se concretaron y todavía permanecen obligaciones pendientes por aproximadamente G. 126.000 millones. De ese monto, unos G. 98.000 millones corresponden al Hospital Hemato-Oncológico y otros G. 28.000 millones al Hospital Buongermini, según manifestó el propio presidente del IPS, doctor Isaías Fretes.
La pregunta que surge es inevitable: ¿cómo pudo ocurrir que una suma cercana a los G. 829.000 millones, provenientes de fondos destinados a la salud de los asegurados no terminara reflejada en los hospitales plenamente operativos y terminados que eran el objeto principal del contrato de fideicomiso?
El contrato establecía que el banco Atlas actuara como fiduciario, administrando los recursos del IPS para ejecutar los pagos vinculados a las obras. La figura del fideicomiso buscaba, justamente, garantizar transparencia, control y una administración eficiente del dinero. Pero las auditorías y cuestionamientos posteriores apuntaron a presuntas irregularidades en la utilización de los fondos.
Uno de los puntos más controvertidos fue la incorporación del denominado “Punto 5: Otros centros de salud”, una modificación que, según informes mencionados públicamente, habría permitido desviar recursos hacia destinos distintos a los cuatro proyectos originalmente previstos. Las auditorías citadas en el caso señalan que una parte mayoritaria del dinero terminó vinculada a otros usos diferentes al objetivo inicial del fideicomiso.
El resultado fue que mientras los fondos jubilatorios fueron utilizados bajo la promesa de ampliar la infraestructura sanitaria del IPS, las obras que debían ser prioridad quedaron inconclusas y con serios problemas de financiamiento.
“Este centro hemato-oncológico, se fueron a hablar conmigo los que están construyendo y con justificada razón me están solicitando el pago, y les dije: ‘Esto vamos a tratarlo a otro nivel, porque el IPS no tiene 98.000 millones, escuchaste bien, 98.000 millones de guaraníes para honrar esa deuda’. Y se debe por el Buongermini 28.000 millones de guaraníes, ¿de dónde va quitar el IPS?”, manifestó el titular de la previsional.
El caso del Hospital Hemato-Oncológico es uno de los ejemplos más sensibles. Se trata de una obra considerada fundamental para pacientes con cáncer que requieren atención especializada. Sin embargo, el proyecto quedó en una situación cuestionada y el IPS terminó debiendo asumir nuevos financiamientos para intentar completar una infraestructura que debía haber sido financiada con el fideicomiso.
Algo similar ocurre con el Hospital Buongermini, donde aún figura una deuda pendiente de G. 28.000 millones dentro del esquema de obligaciones relacionadas con el fideicomiso.
La situación expone una paradoja. Los asegurados aportaron durante años esperando mejores servicios, pero parte de los recursos destinados a mejorar la atención sanitaria terminaron atrapados en un contrato que hoy genera reclamos y serios cuestionamientos.
La realidad supera la ficción
En una reciente entrevista con La Tribuna, el expresidente del IPS Benigno López, impulsor del fideicomiso con el banco Atlas, dijo que el “Punto 5: Otros centros de salud” fue incluído a instancias del mismo Consejo de Administración del IPS que aprobó la inclusión de dicha cláusula para “flexibilizar” el contrato.
Sin embargo, auditorías, tanto externa como internas del IPS, detectaron que, debido a la inclusión de dicho “Punto 5”, solo el 24% de los G. 828.800 millones que la previsional entregó al banco Atlas fue destinado a los hospitales que eran objeto principal del fideicomiso, mientras que el 76% (unos G. 630.000 millones) se destinó para cualquier otra cosa, incluído, por ejemplo, la construcción de la clínica 12 de Junio, a un costo de USD 8 millones, y con graves falencias estructurales, constatadas por el mismo doctor Fretes en una visita.
El debate ahora se concentra en determinar responsabilidades. Mientras el IPS busca implementar una reingeniería financiera para hacer frente al enorme agujero que dejó el contrato de fideicomiso con el banco Atlas SA, que debía velar por los intereses de su fideicomitente, el Ministerio Público investiga si la herramienta financiera creada para mejorar la atención de los asegurados puede terminar afectando el patrimonio de los mismos.
Los G. 828.800 millones no eran simplemente una cifra contable, representaban aportes destinados a garantizar atención médica para miles de trabajadores. El hecho de que todavía existan obligaciones pendientes por G. 126.000 millones, con hospitales estratégicos sin completar plenamente, profundiza la exigencia de respuestas claras sobre quién tomó las decisiones, quién autorizó los cambios y quién debe responder por el manejo de los fondos del IPS.


