El análisis fue realizado por el especialista en empleo Enrique López Arce, quien sostiene que la medida modifica la ubicación relativa de Paraguay en la región y lo aleja del grupo de países con los salarios mínimos más bajos de América Latina. El nuevo monto –que será de G. 3.044.000 desde julio–, según López Arce, representa un cambio que va más allá del incremento que recibirán los trabajadores en sus ingresos mensuales.
Para el experto, el reajuste coloca al país en una posición intermedia dentro del escenario regional y refleja una búsqueda de equilibrio entre la necesidad de mejorar los ingresos laborales y las condiciones de una economía donde predominan las microempresas y el trabajo por cuenta propia.
López Arce señaló además que el salario mínimo continúa siendo para muchos trabajadores tanto el piso como el techo de sus ingresos, situación que mantiene abierto el debate sobre futuras reformas. También recordó que más de 570.000 paraguayos no logran cubrir plenamente sus necesidades mensuales, una realidad que explica la persistencia de reclamos por mejoras salariales más amplias.
El presidente de la República, Santiago Peña, anunció el aumento del 5% del salario mínimo el pasado miércoles durante su informe de gestión. El aumento decidido es el doble de lo que arrojaba la inflación acumulada de 2,4% anual. Asimismo, el mandatario sostuvo que la medida es equilibrada y no compromete la estabilidad económica.


