AgroPark comenzó a tomar forma en Nueva Italia como una de las apuestas más ambiciosas para la producción hortícola bajo invernadero en Paraguay. El proyecto, impulsado por HidroBio, busca consolidar el primer agroparque hidropónico de Sudamérica y producir alimentos frescos durante todo el año, con tecnología, eficiencia en el uso del agua y una mirada puesta tanto en el mercado local como regional.
La iniciativa contempla una primera etapa de 20 hectáreas de invernaderos hacia el 2030. El desarrollo arrancará con las primeras dos hectáreas y, desde el próximo año, el plan es sumar cuatro hectáreas anuales hasta completar la fase inicial. En total, el complejo proyecta 80 invernaderos de 2.500 metros cuadrados cada uno, una escala que permitirá ordenar la producción, distribuir los ciclos de cosecha y abastecer con mayor regularidad.
Maximiliano Samaniego, cofundador de HidroBio, explicó que el proyecto nace luego de ocho años de experiencia en producción hidropónica, principalmente de lechugas y verdeos. La empresa ya había construido un invernadero de una hectárea para validar el modelo productivo, cuyas cosechas comenzaron en octubre del año pasado.
“Empezamos con la producción y con las cosechas en octubre del año pasado, y ahí dimos el salto para hacerlo a gran escala”, señaló Samaniego. Según explicó, el concepto funciona como “un barrio cerrado de invernaderos”, donde se concentran caminos, seguridad, agua, energía, recolección de residuos y monitoreo climático en una misma infraestructura productiva.
En esta fase inicial, el foco estará en la producción de tomate y pimiento a gran escala. La meta de HidroBio es cubrir el mercado paraguayo y avanzar hacia destinos como Chile, Brasil, Argentina y Uruguay. La ubicación del país en el centro del Mercosur aparece como una ventaja logística para enviar productos frescos en camiones refrigerados.
“Paraguay está en el centro del Mercosur y tiene no más de 48 horas de camión a Chile, Buenos Aires, Uruguay, Argentina y Brasil. Entonces, el producto llega prácticamente recién cosechado”, afirmó el emprendedor.
Una vez concluida la primera etapa, AgroPark tendría capacidad para producir alrededor de 8 millones de kilos de tomate al año, equivalentes a unos 200.000 kilos semanales. Esa cifra dimensiona el potencial del proyecto para mejorar el abastecimiento de hortalizas frescas durante todo el año, especialmente en un rubro donde la estacionalidad suele afectar precios y disponibilidad.
La tecnología será uno de los pilares del emprendimiento. Los invernaderos contarán con riego y fertilización automatizados, control climático, estaciones meteorológicas, sensores de temperatura y humedad, además de monitoreo permanente. El sistema será 100% hidropónico en sustrato, sin cultivo directo en suelo.
Samaniego sostuvo que esta modalidad permite producir con mayor eficiencia. En el caso del tomate, indicó que pueden utilizar hasta 10 veces menos agua que en un sistema tradicional. “Nosotros no estamos perjudicando los recursos naturales. La hidroponía es un sistema mucho más eficiente con el uso del agua y los fertilizantes”, expresó.
El impacto laboral también forma parte de la apuesta. De acuerdo con el cofundador de HidroBio, la primera etapa podría generar entre 400 y 450 empleos, considerando obra, montaje y operación. Además, resaltó que actualmente el 80% del personal de la empresa es femenino, lo que suma un componente social al desarrollo productivo.
La firma también incorporó Froniva, una inteligencia artificial orientada a atención al cliente, pedidos, inventario, facturación y ruteo de distribución. Esta herramienta funcionará 24/7 y permitirá analizar precios regionales en tiempo real para detectar mejores oportunidades comerciales.
Aunque el predio total disponible alcanza 200 hectáreas, la prioridad actual es ejecutar la primera etapa, ampliar la producción propia y fortalecer el abastecimiento local. La incorporación de otras empresas para rubros de nicho dentro del agroparque quedará para una etapa posterior al 2030, una vez consolidada la producción inicial.


