El sistema financiero de Paraguay experimenta una fase de expansión sostenida, caracterizada por la solidez y prudencia, según datos del Banco Central del Paraguay (BCP). El economista Daniel Correa destaca que la economía transita un momento de estabilidad, con una banca líquida y bien capitalizada que descarta riesgos sistémicos.
La expansión acelerada quedó atrás, y actualmente el crédito crece priorizando la calidad de las operaciones y manteniendo la morosidad contenida para evitar vulnerabilidades.
En cuanto a las familias, el financiamiento sigue disponible bajo filtros más estrictos; así, los hogares con historial estable acceden sin dificultad, mientras que el sector informal enfrenta mayores exigencias, aunque los ahorros en guaraníes mantienen su plena confiabilidad.
Además, el sistema premia la formalidad al favorecer a empresas ordenadas como agronegocios, comercio formal, construcción y fintech, exigiendo mayores garantías a las mipymes informales y a los sectores vulnerables al clima.
Todo esto responde a una visión estructural en la que el BCP busca consolidar el crecimiento sobre bases financieras sólidas y no bajo expansiones desordenadas, disipando cualquier alarma infundada sobre entidades específicas mediante una estricta regulación.
Hacia adelante, la autoridad monetaria mantendrá un enfoque gradualista en sus tasas de interés, controlando cuidadosamente la liquidez e interviniendo en el tipo de cambio solo para suavizar volatilidades, asegurando así un desarrollo previsible y sostenible.


