La Comisión Nacional de Salarios Mínimos avanza hacia la definición del nuevo reajuste. Mientras los trabajadores exigen un incremento de G. 647.000, el sector empresarial pide basarse en la inflación oficial. El Ejecutivo va a decidir en junio.
El debate por el reajuste salarial entró a la recta final. Esta semana, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) celebró su cuarta mesa de trabajo tripartita, revelando un escenario de posturas divididas.
La reunión contó con la participación de la ministra de Trabajo, Mónica Recalde, y del viceministro César Segovia. Durante la jornada, las diferencias quedaron plasmadas. Bernardo Rojas, vocero de las centrales obreras, exigió dejar de lado los análisis técnicos para avanzar hacia una actualización realista frente al costo de vida. Su propuesta contempla un incremento del 20%, lo cual se traduciría en G. 647.000 adicionales para los trabajadores. Rojas urgió celeridad para cerrar todo.
En contrapartida, el gremio empresarial mantuvo una posición conservadora. Los empleadores argumentaron que el ajuste debe regirse exclusivamente por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), un indicador que publica el Banco Central del Paraguay (BCP).
Desde el sector privado afirman que ceñirse a las estadísticas oficiales preservará la previsibilidad y la estabilidad macroeconómica. Las autoridades aclararon el cronograma de definición. El viceministro Segovia adelantó que el objetivo es enviar la propuesta final al Poder Ejecutivo antes del 15 de junio. Como paso previo, la Conasam solicitó el reporte de inflación de mayo del BCP, que será clave para la próxima sesión. De no haber consenso, se enviarán propuestas divididas para el decreto del salario final.


