El sector agropecuario nacional superó la primera prueba térmica del año sin que se registren daños económicos significativos. El clima, que amenazó con interrumpir la cadena de valor de los commodities, no ha logrado mermar el capital productivo. Según Édgar Mayeregger, coordinador de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), la prevención operativa evitó un colapso en la rentabilidad de este ciclo.
A pesar del optimismo financiero a corto plazo, la alerta agrometeorológica continúa activa. La recomendación oficial apunta a no desproteger las inversiones. “La idea es que la gente no baje los brazos para protegerse contra la eventual posibilidad de que afecten sus cultivos”, señaló el funcionario, subrayando el gran valor del resguardo anticipado.
En el mercado, la atención se desvía progresivamente hacia un riesgo mayor: el fenómeno de El Niño. Este evento climático genera una incertidumbre comercial superior a las heladas, pues podría alterar drásticamente los volúmenes de exportación a mediano plazo. Las zonas más vulnerables incluyen el sur, sureste y el este de la Región Oriental, así como el área del Bajo Chaco.
El impacto económico de estas fluctuaciones recae en el ciclo biológico. El maíz en floración representa el activo más frágil hoy. Por ello, el MAG fortalece la comunicación a través de técnicos, correos y redes. Todo esto ocurre mientras el sector agropecuario se prepara para la inminente cosecha de zafriña durante junio.


