l ingeniero Fabián Cáceres, exgerente de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), en los estudios de La Tribu 650 AM, destacó que la entidad atiende al 99% de la población paraguaya. Sin embargo, advierte que “hay muchos costos detrás de la energía” y aclara que la Ande no produce, sino que es una comercializadora. Compra a Itaipú y Yacyretá para entregarla al cliente final, los usuarios.
Nuestra red ha sido históricamente débil. Extraer la energía requiere enormes inversiones. Las líneas de 500 kV desde Itaipú y Yacyretá son ejemplos del capital requerido para el transporte eléctrico. Además, la energía debe bajar a subestaciones, encareciendo el proceso.
Dilema financiero: Plan Maestro y una profunda falta de recursos estatales
Para mitigar los graves cuellos de botella técnicos, la estatal ejecuta un Plan Maestro a diez años. La meta al 2033 exige un gasto de USD 8.500 millones para el área de generación y transmisión. Sin embargo, su ejecución máxima anual promedia solo unos USD 350 millones.
La Ande depende exclusivamente del cobro de tarifas. De la misma forma, se mantiene con los grandes subsidios a los sectores vulnerables, por lo que para bajar los costos por mera demagogia política la terminaría fundiendo por completo, mencionó para el programa “Tribu Nativa”.
Cáceres lamenta que se siga actuando de manera muy improvisada, repitiendo enormes errores del pasado en un letal bucle temporal.
Peligro inminente
Hoy, el país dispone de unos 5.760 MW frente a picos de demanda de 7.652 MW. Resta cerca de un 25% de superávit en nuestro remanente general, siendo la última pequeña ventana de gran oportunidad para el desarrollo, sostuvo el exgerente de la Ande.
Pero el auge de criptominerías y la masiva llegada de grandes data centers de inteligencia artificial encienden fuertes alarmas. Estos enormes negocios consumen el 100% de su carga las 24 horas del día.
El gobierno nacional dictó recientes decretos que establecen tarifas netamente subsidiadas para estas polémicas cargas especiales. Se congela el costo durante quince años para las nubes de IA e industrias como la del hidrógeno verde, asumiendo gravísimos riesgos:
1 - Agotamiento voraz: Se consumirán los valiosos excedentes de energía limpia.
2 - Pérdida de beneficios: Al no ceder esta electricidad de Itaipú a los brasileños, se perderán cerca de USD 90 millones anuales por cada 1.000 MW, fondos que históricamente financiaban vitales proyectos sociales.
3 - Agujero institucional: Los precios decretados apenas empatan los costos reales operativos de la estatal.
Si Paraguay desea ceder su valiosa energía a gran escala, requiere fijar tarifas rentables para la Ande, entre USD 45 y 50 el MW. De no enmendar esta enorme improvisación, vaciaremos muy rápido a nuestra entidad, ahogándose financieramente y forzando masivas importaciones para así evitar los apagones.


