Salud

El vitíligo no es contagioso, pero afecta la calidad de vida del paciente

Cada 25 de junio se conmemora el Día Mundial del Vitíligo, una enfermedad crónica que afecta la pigmentación de la piel. Además de las manchas blancas, puede generar repercusiones emocionales y sociales. No es contagiosa y su causa combina factores genéticos, inmunológicos y ambientales.

| Por La Tribuna
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El vitíligo puede aparecer a cualquier edad, con causas en múltiples factores. Los que lo padecen, además, enfrentan un impacto emocional.margarita gangalo

El vitíligo es una enfermedad crónica de origen autoinmune que provoca la pérdida progresiva de pigmentación en determinadas zonas del cuerpo. La afección se produce cuando los melanocitos, células encargadas de producir melanina y dar color a la piel, son destruidos o dejan de funcionar adecuadamente.

Como consecuencia aparecen manchas blancas bien delimitadas, conocidas como máculas acrómicas (lesiones planas que perdieron la pigmentación), que pueden desarrollarse en distintas partes del cuerpo, incluyendo rostro, manos, pies, codos, rodillas, axilas y zonas cercanas a los ojos y la boca.

De acuerdo con datos de organismos internacionales y sociedades dermatológicas, el vitíligo afecta aproximadamente entre el 0,5% y el 2% de la población mundial. Aunque puede aparecer a cualquier edad, gran parte de los casos se diagnostican antes de los 30 años.

Los especialistas señalan que se trata de una enfermedad no contagiosa y que no representa un riesgo directo para la vida del paciente. Sin embargo, su evolución puede ser impredecible, ya que algunas personas presentan lesiones limitadas, mientras que otras desarrollan una pérdida de pigmentación más extensa.

La causa exacta aún no se conoce completamente, aunque las investigaciones apuntan a una combinación de factores genéticos, inmunológicos y ambientales. También se ha observado una mayor frecuencia de la enfermedad en personas con antecedentes familiares y en pacientes con otras patologías autoinmunes, como trastornos tiroideos, diabetes tipo 1 o anemia perniciosa.

El diagnóstico suele realizarse mediante una evaluación clínica dermatológica. En algunos casos, los especialistas utilizan la lámpara de Wood, un dispositivo que emite luz ultravioleta y permite identificar con mayor precisión las áreas despigmentadas.

Aunque actualmente no existe una cura definitiva, los avances médicos han permitido desarrollar tratamientos orientados a frenar la progresión de la enfermedad y recuperar parcialmente la pigmentación en algunos pacientes.

Entre las alternativas terapéuticas se encuentran los corticoides tópicos, los inhibidores de calcineurina, la fototerapia con radiación ultravioleta UVB de banda estrecha y determinados procedimientos quirúrgicos reservados para casos específicos.

La Organización Mundial de la Salud y expertos en dermatología destacan además la importancia de proteger adecuadamente la piel frente a la radiación solar. Las zonas afectadas carecen de melanina, por lo que son más vulnerables a las quemaduras solares y al daño provocado por la exposición prolongada al sol.

Por ello, se recomienda el uso diario de protectores solares de amplio espectro, prendas que cubran la piel y evitar la exposición durante las horas de mayor intensidad de radiación.

La conmemoración del Día Mundial del Vitíligo busca promover la información basada en evidencia, combatir los mitos que rodean a la enfermedad y fomentar una mayor comprensión hacia las personas que conviven con esta condición dermatológica.

El impacto emocional de una enfermedad visible

Más allá de los cambios en la piel, el vitíligo puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen. Diversos estudios han documentado una mayor frecuencia de ansiedad, depresión, aislamiento social y baja autoestima entre los pacientes, especialmente cuando las lesiones aparecen en zonas visibles como el rostro o las manos.

Especialistas en dermatología señalan que el estigma social continúa siendo uno de los principales desafíos. A pesar de tratarse de una enfermedad no contagiosa, todavía persisten creencias erróneas que generan discriminación, incomodidad o rechazo en algunos ámbitos sociales y laborales.

Por ese motivo, organismos internacionales y asociaciones de pacientes insisten en que el abordaje del vitíligo no debe centrarse únicamente en la piel. El acompañamiento psicológico, el apoyo familiar y la educación de la población forman parte de las estrategias necesarias para mejorar el bienestar integral de las personas afectadas y reducir el impacto emocional asociado a la enfermedad.

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