La sangre está compuesta principalmente por glóbulos rojos, plaquetas y plasma. Cada uno de estos elementos tiene un rol crítico. Los glóbulos rojos son responsables de transportar oxígeno hacia los tejidos y órganos. Se utilizan principalmente en pacientes que han sufrido hemorragias, accidentes, cirugías de alta complejidad o que presentan anemia severa.
Las plaquetas, por su parte, son células esenciales en el proceso de coagulación. Su función es formar “tapones” que ayudan a detener el sangrado. Las personas con cáncer, pacientes sometidos a tratamientos intensivos como quimioterapia o quienes atraviesan cirugías mayores pueden requerir transfusiones de plaquetas cuando su organismo no logra producirlas en cantidad suficiente.
El plasma, sin embargo, es la parte líquida de la sangre que contiene proteínas, factores de coagulación y anticuerpos que participan en la defensa del organismo y en la respuesta ante infecciones. Se utiliza en pacientes con quemaduras graves, trastornos de coagulación o pérdidas masivas de sangre.
Existen diferentes tipos de modalidades de donación
La donación de sangre total implica la extracción de aproximadamente medio litro de sangre, que luego es fraccionada en componentes. También existe la donación por aféresis, un procedimiento más prolongado en el que una máquina separa los componentes y permite recolectar de forma selectiva plaquetas, plasma o glóbulos rojos, devolviendo el resto al donante.
El proceso de donación inicia con una evaluación básica del estado de salud y antecedentes médicos. Se controlan signos vitales como presión arterial, pulso y temperatura, además de un análisis rápido de hemoglobina. Este filtro busca garantizar la seguridad tanto del donante como del receptor.
Durante la extracción se utiliza material estéril, descartable y de un solo uso, lo que elimina el riesgo de transmisión de infecciones en el procedimiento. La duración varía según el tipo de donación, pero en la sangre total suele rondar los 10 a 15 minutos.
Tras la donación, la persona permanece en observación breve, recibe hidratación y puede retomar sus actividades habituales el mismo día, con recomendaciones básicas como evitar esfuerzos físicos intensos y mantener una adecuada ingesta de líquidos.
Cada unidad donada pasa posteriormente por análisis de laboratorio para determinar grupo sanguíneo, factor Rh y descartar enfermedades transmisibles. Solo si cumple los estándares de seguridad, la sangre es liberada para su uso clínico.
La disponibilidad de sangre depende exclusivamente de la solidaridad de los donantes, ya que no existe un sustituto artificial capaz de reemplazarla en su totalidad. Su uso es constante en emergencias, cirugías, tratamientos oncológicos y enfermedades crónicas.
Voluntarios alcanzan solo un 20% en nuestro país
En Paraguay, la donación de sangre es coordinada por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social a través del Centro Nacional de Servicios de Sangre (Censsa) y la red de bancos de sangre hospitalarios del sistema público y privado.
Durante el 2025, se registraron aproximadamente 132.000 donaciones a nivel nacional, según datos del sistema sanitario difundidos en el marco de las actividades del Programa Nacional de Sangre.
Estas unidades permitieron sostener la atención de miles de pacientes en distintos niveles de complejidad, aunque las autoridades remarcan que la demanda sigue siendo constante y que el sistema depende en gran medida de la reposición familiar y la donación voluntaria regular.
En el marco del Día Mundial del Donante de Sangre, el Ministerio de Salud y el Censsa impulsaron la campaña nacional bajo el lema “La sangre nos conecta a todos”, con habilitación de centros de donación en hospitales, bancos de sangre, y jornadas extramurales en instituciones públicas y privadas. Las autoridades instaron a la ciudadanía a acercarse de forma voluntaria y periódica, recordando que la sangre no puede fabricarse y que una sola donación puede contribuir a salvar hasta tres vidas.


