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Pacientes volvieron a escuchar y ver en una visita que dejó huella

Recibir unos anteojos nuevos o volver a escuchar después de años fueron algunos de los resultados de Amistad’26. La misión reunió a profesionales paraguayos y estadounidenses en una experiencia de atención, intercambio y aprendizaje mutuo.

| Por La Tribuna
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Los médicos militares de la Fuerza Aérea del Sur de los Estados Unidos aportaron sus conocimientos en oportunos diagnósticos durante las últimas dos semanas.

Para algunas personas, la visita de la misión Amistad’26 significó mucho más que una consulta médica. Hubo pacientes que volvieron a escuchar después de años gracias a la entrega de audífonos y otros que, tras una evaluación oftalmológica, regresaron a sus hogares con anteojos nuevos. Pequeños cambios que, para quienes los recibieron, representan una mejora concreta en su calidad de vida.

Durante dos semanas, profesionales de la salud de Estados Unidos y Paraguay trabajaron juntos en cuatro Unidades de Salud Familiar (USF) de Capiatá, acercando atención especializada en áreas como oftalmología, odontología, audiología, otorrinolaringología y medicina familiar. Una de las sedes fue la USF Rojas Cañada, donde la respuesta de la comunidad superó las expectativas.

“Estamos muy emocionados por haber recibido esta misión médica en nuestra casa”, expresó la doctora María Cristina López, directora de la unidad. Según comentó, en cada jornada atendieron a un promedio de 200 pacientes, muchos de ellos con el anhelo de acceder a especialidades que habitualmente no tienen disponibles de forma cercana.

Salir del consultorio con una respuesta tangible

Entre las historias que más la emocionaron están las de pacientes que recuperaron capacidades que creían perdidas. “Hay personas que recibieron audífonos y volvieron a escuchar bien después de años, y otras que salieron de consulta ya con sus anteojos nuevos. Es una gran bendición para nuestra comunidad”, relató la doctora María Cristina López.

La experiencia no solo dejó beneficios para los pacientes. La mayor Cristine Rodríguez, médica militar estadounidense que formó parte del equipo, explicó que Amistad también es una oportunidad de aprendizaje para quienes viajan a prestar servicio. “Nosotros impulsamos nuestra preparación médica mientras proveemos servicios humanitarios en las comunidades”, señaló.

Medicina humanitaria en contextos difíciles

Lejos de enfocarse en las carencias, Cristine Rodríguez destacó la “creatividad” de los profesionales médicos paraguayos para responder a las necesidades de la población.

“El lenguaje médico es universal, pero siempre se puede aprender algo nuevo. Para nosotros un nuevo lugar implica diferentes equipos, otros desafíos. Ellos aprenden, pero nosotros también aprendemos de ellos”, afirmó.

En la USF Rojas Cañada destacó la organización de las enfermeras para gestionar una alta demanda de pacientes y la búsqueda constante de soluciones para agilizar la atención.

Más allá de los resultados en números, Amistad’26 dejó algo difícil de medir: la satisfacción de quienes recuperaron su bienestar y la certeza de que el aprendizaje también puede viajar en ambos sentidos.

Lo que queda cuando la misión se va

La misión deja un aporte que continúa tras la partida de los profesionales. El equipo de la Fuerza Aérea del Sur de los EE.UU., integrado por 35 especialistas, llegó al país con medicamentos e insumos necesarios para desarrollar las atenciones. Los materiales que no utilizaron los dejaron en manos de los médicos paraguayos para el fortalecimiento de los servicios de salud locales. Durante las últimas dos semanas, trabajaron junto a sus pares paraguayos en cuatro Unidades de Salud Familiar de Capiatá: Rojas Cañada, El Progreso, Divino Niño Jesús y San Ramón. Amistad se realiza por tercer año consecutivo en Paraguay y forma parte de una iniciativa de cooperación que busca combinar asistencia directa a la población, con trabajo conjunto entre profesionales de la salud.

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