Ante las bajas temperaturas registradas durante esta semana, el Hospital IPS Ingavi vuelve a recordar a la ciudadanía acerca de un tema recurrente que es el uso de braseros dentro de las casas. Aunque es una alternativa económica para calefaccionar los hogares, su uso en espacios cerrados representa un riesgo serio para la salud.
El problema principal es el monóxido de carbono, un gas tóxico que no se ve ni se huele. Cuando se quema carbón o leña en un ambiente sin ventilación, este gas se acumula y puede intoxicar a quienes están en la habitación.
Entre los primeros síntomas se encuentran el dolor de cabeza, mareos, náuseas y somnolencia. Pero si la exposición continúa, puede causar pérdida de conciencia, daños neurológicos permanentes e incluso la muerte.
El doctor Carlos Centurión, jefe del Servicio de Clínica Médica del IPS Ingavi, explicó que cada año se registran casos de intoxicación durante el invierno. La situación más peligrosa, advirtió, es cuando la gente se duerme con un brasero encendido. El gas produce un sueño profundo del que muchos no despiertan.
Por eso, la recomendación es clara: evitar braseros dentro de la casa. En el caso de no contar con otra opción se debe mantener una ventilación cruzada
Si no queda otra opción, la indicación es mantener siempre una ventilación cruzada, abriendo puertas o ventanas al menos diez centímetros, sin embargo nunca dormir con el mismo encendido.
El humo también agrava enfermedades respiratorias, especialmente en niños, ancianos y personas con problemas pulmonares. Si se usa para cocinar, hay que hacerlo en un lugar seguro, lejos de materiales inflamables.


