La ocupación informal alcanzó al 60,1% de la fuerza laboral no agropecuaria en el 2025, revelando un desafío estructural en el mercado paraguayo. La mitad de la población trabajadora sigue operando sin redes formales de contención ni beneficios laborales.
Los años de estudio son el principal escudo y la salida a la precariedad. La estadística se divide en la informalidad que golpea al 90,1% de quienes carecen de educación formal, pero la cifra desciende bruscamente al 36,5% para aquellos trabajadores que lograron acceder a niveles de educación superior.
Sectores críticos y el impacto de la pobreza
Los niveles más alarmantes de desprotección se concentran en el trabajo doméstico, la construcción y las microempresas, donde prácticamente 9 de cada 10 trabajadores son informales.
El informe arroja un dato llamativo sobre el sector privado: el 50,7% de los empleados informales cumple funciones dentro de empresas que sí están legalmente constituidas.
En última instancia, estas cifras exponen una relación directa entre las condiciones de contratación y la vulnerabilidad económica de los hogares. Del total de la población ocupada que vive en situación de pobreza monetaria en Paraguay, el 88,3% sobrevive dependiendo exclusivamente de la economía informal, lo que dificulta enormemente sus posibilidades de movilidad social.


