Las imágenes, exhibidas durante varias horas en pantallas publicitarias ubicadas en la zona primaria del Puente de la Amistad, mostraban contenidos que exaltaban una supuesta superioridad brasileña y humillaban símbolos nacionales paraguayos, desatando una ola de indignación que rápidamente se trasladó a las redes sociales y a las autoridades.
Los carteles aparecieron en una de las zonas más transitadas de la frontera entre Paraguay y Brasil. Entre las imágenes difundidas se observaba al expresidente brasileño Jair Bolsonaro sometiendo violentamente a una persona vestida con la camiseta de la selección paraguaya, acompañada de frases que hacían referencia a una presunta supremacía política, económica y deportiva de Brasil sobre Paraguay.
La difusión del material generó una inmediata reacción de ciudadanos, dirigentes políticos y referentes sociales, quienes calificaron el contenido como una agresión a la dignidad nacional. Las fotografías y videos comenzaron a viralizarse en cuestión de minutos, multiplicando las expresiones de rechazo y los pedidos de investigación para esclarecer quién estuvo detrás de la publicación.
La presidenta de la Junta Municipal de Ciudad del Este, Alisson Anisimoff, repudió públicamente el hecho y aclaró que los espacios publicitarios ubicados sobre la ruta PY02 se encuentran bajo jurisdicción del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), por lo que la Municipalidad no tiene competencia directa sobre su autorización. No obstante, anunció que impulsará acciones institucionales de rechazo ante lo ocurrido.
Por su parte, la Municipalidad de Ciudad del Este emitió un comunicado oficial condenando la instalación de los mensajes y señalando que las imágenes exhibidas constituyen una ofensa al pueblo paraguayo. La administración municipal anunció la apertura de investigaciones administrativas y la solicitud de informes tanto a la empresa responsable de la estructura publicitaria como a las instituciones competentes para determinar cómo fue posible la difusión del material.
El caso también tuvo repercusión a nivel nacional. El presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez, solicitó esclarecer los hechos y manifestó que este tipo de acciones afectan la convivencia y el respeto entre ambos países. El legislador pidió identificar a los responsables y aplicar las sanciones correspondientes, considerando que se trata de una provocación que generó una comprensible reacción ciudadana.
Mientras tanto, la Cámara de Publicidad de Ciudad del Este presentó una versión diferente sobre lo ocurrido. Según informó la organización, existen indicios de que las pantallas digitales habrían sido vulneradas mediante un ataque informático. De acuerdo con esa hipótesis, los contenidos ofensivos no habrían sido contratados ni autorizados por los operadores comerciales de los carteles, sino que habrían sido insertados de manera irregular a través de un acceso externo. La entidad pidió prudencia hasta que concluyan las investigaciones técnicas correspondientes.
La indignación ciudadana llegó a tal punto que un grupo de personas se congregó en la zona y terminó derribando una de las estructuras publicitarias involucradas. La Policía Nacional desplegó un operativo preventivo para evitar enfrentamientos y garantizar el orden público, mientras que agentes especializados realizaron los procedimientos para documentar los daños y recabar información sobre lo sucedido.
Más allá de la investigación sobre el origen de los mensajes, el episodio dejó en evidencia la sensibilidad que existe en una ciudad marcada históricamente por la integración económica y social entre Paraguay y Brasil. También abrió un debate sobre la seguridad de los sistemas de publicidad digital, los mecanismos de control sobre contenidos difundidos en espacios públicos y la necesidad de fortalecer las herramientas que permitan prevenir incidentes similares en el futuro.
Las autoridades municipales, nacionales y los representantes del sector publicitario coinciden en un punto: los responsables deben ser identificados y el hecho esclarecido para evitar que una provocación de estas características vuelva a poner en tensión la convivencia en una de las fronteras más dinámicas de Sudamérica.


