De compartir vestuarios y canchas a recorrer las calles de Asunción

Exfutbolista de Guaraní y exfuncionario público, hoy recorre Asunción al volante de un taxi. Tras su jubilación, encontró en este oficio una nueva vocación basada en el servicio, la seguridad y la charla amena.

Goles, camiones y taxis. Luis Alberto Colmán Servián, taxista.

Luis Alberto Colmán Servián nació en Argentina, de padres paraguayos, pasó su primera infancia en el país vecino antes de regresar definitivamente al país a los 11 años. Hoy, ya jubilado, transita las calles de la capital paraguaya sumando un nuevo capítulo a una biografía llena de giros.

Su juventud estuvo marcada por el deporte profesional. Colmán fue futbolista de primera división. “Me inicié en el Club Atlético Juventud, después jugué en Guaraní y en Tembetary”, detalló. Destacó especialmente su paso por el plantel de Guaraní en 1978, cuando con 18 años compartió vestuario con figuras de la época como Vladimiro Schettina Chepini, Pedro López y Gustavo Fanego, antes de emigrar a Chile para defender la camiseta de San Luis de Quillota.

Tras dejar el fútbol profesional, formó una familia y se dedicó a manejar camiones de gran porte en el sector privado, donde descubrió su pasión por los viajes y el volante. Esa afición lo llevó, tras acogerse a la jubilación, a buscar una actividad que lo mantuviera activo. Hace cuatro meses, motivado por el consejo de una amiga, se integró a una parada de taxis en Asunción.

“Me encantó y estoy motivadísimo”, expresó sobre su nueva rutina. Para el exjugador, el mayor atractivo del oficio radica en la interacción humana. “Como fui una persona pública jugando al fútbol, más de uno me conoce, entonces empieza el diálogo”, explicó. Además de la charla, apela a la cortesía para ganar a su clientela habitual, como a los abogados que traslada al Palacio de Justicia: “Yo le digo: usted es el dueño del auto, yo soy su chofer”.

Sobre la formalidad del sistema de taxis, detalló que operan por estricto orden de llegada en la fila y mediante el uso del taxímetro, que actualmente marca una bajada de bandera de 5.000 guaraníes, sumando 400 guaraníes cada 80 metros recorridos.

Al hacer un recuento de sus diversas etapas como futbolista, empleado estatal, chofer de camiones, padre y taxista, Colmán aseguró que todas representan alternativas que la vida presenta. “Es cuestión de saber interpretar el momento y sacar conclusiones positivas”, reflexionó, para luego resumir su filosofía en una máxima clara: “Haz bien, sin mirar a quién”.

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