Celebración oblata reunió a obispos de todo el mundo en Roma

Representantes de la Iglesia paraguaya participaron en Roma de los actos conmemorativos por los 200 años de aprobación de las Constituciones y Reglas de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, incluyendo un encuentro cercano con el papa León XIV.

| Por La Tribuna
Obispos paraguayos participaron en Roma de las celebraciones por los 200 años de aprobación pontificia de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada.

La Ciudad del Vaticano y Roma fueron escenario de las celebraciones por los dos siglos de la aprobación pontificia. Del 18 al 22 de mayo, la Casa General de los Oblatos acogió el Encuentro Internacional de obispos oblatos bajo el lema «Obispos Oblatos, Peregrinos de Esperanza en Comunión», reuniendo a miembros de la congregación de todo el mundo en el marco de su año jubilar.

Durante las jornadas, los obispos compartieron espacios de oración, diálogo y fraternidad con el propósito de fortalecer los vínculos dentro de la congregación y reafirmar la vigencia del carisma de San Eugenio en las distintas realidades del mundo.

La Iglesia paraguaya estuvo representada por monseñor Miguel Fritz, obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo, y monseñor Guillermo Steckling, obispo Emérito de Ciudad del Este.

Durante su estadía en Roma, Fritz explicó el motivo de la conmemoración. “Celebramos 200 años de aprobación por el papa León XIII”, expresó. Uno de los momentos más significativos para la delegación nacional fue la audiencia general con el papa León XIV, realizada el miércoles en la Plaza de San Pedro.

Según relató el obispo del Pilcomayo, pudieron compartir un saludo cercano con el pontífice. “Estuvimos en un lugar preferencial, en primera fila. Después tuvimos la oportunidad de pasarle la mano, de saludar uno por uno. Le dije que estoy devuelta, después de poco tiempo porque estuve con él en septiembre, en el encuentro de los nuevos obispos”, comentó.

Fritz también destacó el significado especial de la cruz pectoral que llevaba consigo durante el encuentro. “Yo tenía (en el pecho) un pequeño emblema, la tricolor que me habían regalado, entonces él podría reconocerme como paraguayo. Esta cruz está hecha de palo santo, que como todos los paraguayos saben es la madera más preciosa que hay en el Chaco y la hizo un indígena Nivaclé de Pedro P. Peña”, explicó.

Las actividades culminaron con una solemne celebración eucarística en la histórica Iglesia de San Silvestre al Quirinale, lugar emblemático para los Oblatos, ya que allí su fundador, San Eugenio de Mazenod, fue ordenado obispo en 1832.

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