Desde Japón, un equipo de cinco ingenieros paraguayos avanza en la fase final de pruebas del satélite GuaraníSat-2, un proyecto impulsado por la Agencia Espacial del Paraguay que busca consolidar el desarrollo tecnológico nacional en el ámbito aeroespacial.
El ingeniero Aníbal Mendoza, integrante del equipo, explicó a La Tribu 650 AM que los trabajos se concentran en el Instituto Tecnológico de Kyushu, donde el satélite es sometido a rigurosos ensayos para simular las condiciones extremas del espacio. “Vinimos a realizar pruebas ambientales, para verificar que todo funcione correctamente en las condiciones a las que va a estar expuesto el satélite”, detalló.
Estas pruebas incluyen ensayos de comunicación a larga distancia, simulaciones en cámaras de vacío, ciclos térmicos (que replican los cambios bruscos de temperatura entre la exposición solar y la sombra terrestre) y pruebas de vibración. Este último punto resulta clave, ya que el satélite debe soportar las intensas fuerzas generadas durante el lanzamiento.
“Al momento de lanzarse, el equipo está sometido a muchos tipos de frecuencias de vibración. Entonces, venimos a verificar todas esas condiciones”, precisó Mendoza.
El cronograma contempla que si los ensayos concluyen sin contratiempos, el lanzamiento del GuaraníSat-2 se realice hacia el último trimestre de 2026.
Proyecciones a futuro
En esta etapa, el satélite tendrá funciones que estarán enfocadas principalmente en comunicaciones y recolección de datos. Según explicó el ingeniero en el programa Espresso Informativo, esto permitirá la transmisión y recepción de información en zonas donde no existe cobertura convencional, utilizando bandas de frecuencia UHF y VHF.
“Va a ser recepción y transmisión de datos, especialmente útil para comunidades o sistemas que están en lugares remotos”, señaló.
Además, el dispositivo contará con capacidad de captación de imágenes, seleccionadas de manera inteligente para su posterior descarga y análisis. También integrarán misiones científicas desarrolladas en conjunto con universidades e instituciones internacionales.
En ese marco, Mendoza destacó la colaboración con organismos como el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, además de alianzas con universidades paraguayas y empresas del exterior.
Formación especializada para el país
El desarrollo del GuaraníSat-2 cuenta con el respaldo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), además de otras instituciones. Esta cooperación no solo permite el acceso a infraestructura avanzada, sino también la formación de recursos humanos especializados.
“Estamos trabajando fuertemente con JICA para que en el futuro podamos tener en Paraguay la infraestructura necesaria y ya no depender de venir al exterior para estas pruebas”, indicó Mendoza.
El equipo desplazado está integrado por los ingenieros Ariel Manave, Javier Ferrer, Federico Gaona, Elías Ramírez y el propio Mendoza, quienes permanecerán en Japón por varias semanas antes de retornar al país.
La experiencia, explicó, no solo representa un desafío técnico, sino también una inversión en conocimiento. “Cada uno tiene su historia, pero en mi caso siempre me interesó la aeronáutica. Las oportunidades se fueron dando y hoy estamos aportando desde este lugar”, concluyó.
El avance del GuaraníSat-2 posiciona a Paraguay en una etapa incipiente, pero sostenida dentro del desarrollo espacial regional, con foco en aplicaciones concretas para el territorio y sus necesidades.
Impacto potencial para el país
Aunque el GuaraníSat-2 representa una etapa inicial, el proyecto apunta a una proyección. La meta es que Paraguay desarrolle satélites con mayor capacidad operativa en los próximos años.
“Esto es algo inicial. Más adelante, cuando tengamos mayor infraestructura, vamos a poder desarrollar satélites con más capacidad. Por ejemplo, para monitoreo ambiental, prevención de incendios o aplicaciones en el agro”, explicó el ingeniero Aníbal Mendoza.
Actualmente, la Agencia Espacial ya utiliza datos de satélites internacionales para el monitoreo de fenómenos como inundaciones o focos de calor, especialmente en el Chaco. Sin embargo, contar con tecnología propia permitiría mayor autonomía en la generación y gestión de información estratégica.


