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El tatakua, herencia cultural que se enciende cada Semana Santa

El tatakua es símbolo de identidad, reunión familiar y saberes transmitidos con el paso de los años. Su uso se intensifica en esta época, cuando la tradición, la preparación de comidas típicas como la chipa y la sopa paraguaya vuelve a reunir a las familias en torno al fuego.

| Por La Tribuna
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En otros puntos también se preparan para cocinar la tradicional chipa y otras delicias culinarias paraguayas. Foto gentileza.

El tatakua, tradicional horno de barro, ocupa un lugar central en la cultura paraguaya y en la cocina típica del país. Utilizado desde tiempos antiguos, este elemento artesanal sigue vigente en hogares rurales y urbanos, especialmente durante la Semana Santa, cuando la preparación de alimentos tradicionales como la chipa cobra un significado especial.

De estructura simple pero eficiente, el tatakua tiene forma de cúpula o domo, con una abertura frontal por donde se introducen la leña y los recipientes con los alimentos. Su diseño hecho a base de ladrillos permite concentrar el calor en el interior, logrando una cocción lenta, uniforme y con un característico sabor ahumado que distingue a las preparaciones hechas en este tipo de horno.

En él se cocinan recetas emblemáticas de la gastronomía nacional como la chipa y la sopa paraguaya, además de pan casero y carnes. Cada preparación encuentra en el tatakua un aliado que potencia los sabores y mantiene viva la tradición culinaria.

Pero su valor va más allá de lo gastronómico y representa un punto de encuentro familiar, donde se comparten momentos, historias y conocimientos, consolidándose cada vez más como un símbolo de identidad cultural.

El arte de construir el horno tradicional

En este contexto, el trabajo de los albañiles cobra especial relevancia. Es el caso de Fernando Martínez Galeano, un joven constructor de 30 años que aprendió el oficio a los 18 junto a su padre, Martín Martínez.

Comentó a La Tribuna que, aunque se dedica a diversos trabajos de albañilería, destaca que en esta época del año aumenta considerablemente la demanda de los tatakua, llegando a construir entre cinco y siete unidades.

Según explica, cada tatakua responde a las necesidades del cliente, por lo que las dimensiones varían. Los más pequeños, de unos 80 centímetros de diámetro, permiten cocinar hasta seis fuentes medianas, mientras que los más grandes, de hasta 1,50 metros, pueden albergar alrededor de diez. La altura oscila entre 60 y 80 centímetros, dependiendo de la base, y la abertura frontal suele medir aproximadamente 50 centímetros.

La construcción requiere una técnica particular. Para su elaboración se utilizan materiales como arena gorda (tierra roja), cemento, ladrillos comunes y escombros. El revoque externo se realiza con mezcla de arena y cemento, aplicado con herramientas de albañilería y afinado manualmente. El proceso puede durar entre uno y dos días, aunque se recomienda que el horno repose al menos cinco días antes de su uso para asegurar un buen secado.

En cuanto a costos, la mano de obra varía entre G. 300.000 y G. 800.000, mientras que los materiales pueden representar una inversión similar, dependiendo del tamaño del horno.

El uso adecuado del tatakua también requiere conocimiento. El precalentamiento debe realizarse aproximadamente una hora antes de la cocción de los alimentos, utilizando abundante leña. Una señal tradicional indica que está listo cuando el borde de la abertura adquiere un tono blanquecino.

Los tiempos de cocción varían según el alimento: la chipa requiere unos 15 minutos, la sopa paraguaya o chipa guasu alrededor de 25 minutos, y las carnes entre 35 y 40 minutos.

Así, entre fuego, barro y tradición, el tatakua continúa siendo protagonista en los hogares paraguayos, manteniendo encendida una herencia cultural que se renueva con cada generación.

En escuelas y colegios de Ciudad del Este, con la finalidad de mantener viva la tradición, construyeron el tatakua. Como es el caso de la Escuela Curuzú Francisco, en Santa Lucía, a cargo de la intendencia. También, en redes sociales se viralizó un proyecto de grado en el Colegio Santa Clara, donde los alumnos del tercer curso de la educación media construyeron un horno a leña, junto con sus docentes.

 El tatakua es un horno muy solicitado en esta época del año y requiere de una técnica particular. Foto gentileza.
El tatakua es un horno muy solicitado en esta época del año y requiere de una técnica particular. Foto gentileza.

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