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El porteo, tradición milenaria que favorece la creación de vínculos afectivos

Se trata de una práctica extendida en culturas de África, Asia, América Latina y Oceanía. El porteo consiste en transportar al bebé junto al cuerpo del adulto mediante fulares, mochilas ergonómicas, bandoleras y mei tais. Además de facilitar la movilidad de quien lo realiza, favorece el apego, calma al bebé y contribuye a la lactancia.

| Por La Tribuna
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Más allá del mito, la evidencia muestra que el porteo no “malcría” al bebé ni genera dependencia.

Vania Valdés, asesora en porteo y acompañamiento a familias desde el embarazo, parto y puerperio, explicó que, en Paraguay, su uso aún es limitado, en gran parte por desconocimiento, pese a los múltiples beneficios que ofrece tanto a nivel físico como emocional.

Según detalló, el contacto cercano permite al bebé regular funciones básicas como la temperatura, la respiración, el sueño y el llanto. También impulsa el desarrollo neurológico y fortalece el vínculo afectivo.

“Para quien portea, permite distribuir mejor el peso, evitando sobrecargas en brazos y espalda, y aporta calma emocional al responder a las necesidades del bebé sin quedar completamente limitada en la rutina diaria”, señaló.

La especialista enfatizó que la seguridad es clave. El bebé debe tener siempre las vías respiratorias visibles y despejadas, con la barbilla separada del pecho y el rostro libre de telas. Además, el portabebés debe sostener correctamente desde la nuca hasta la pelvis, asegurando una postura ergonómica, con la espalda contenida y las rodillas más altas que la cadera. “La seguridad depende tanto del dispositivo como de su uso adecuado”, subrayó.

Tipos de portabebés

Valdés remarcó que elegir el portabebés adecuado es fundamental. “Existen varios tipos como fulares elásticos y rígidos, fulares prearmados, remeras de porteo, mei tais evolutivos, mochilas ergonómicas y bandoleras. La elección depende de la edad y el peso del bebé, el cuerpo de quien lo portea, el clima y la rutina familiar”, explicó.

Agregó que los modelos más envolventes suelen ser ideales para recién nacidos, mientras que los más estructurados acompañan mejor etapas posteriores.

En cuanto a los mitos, indicó que uno de los más frecuentes es creer que el porteo “malcría” al bebé o genera dependencia. Sin embargo, aseguró que la evidencia muestra lo contrario y responde a una necesidad biológica de contacto.

“También se cree que puede afectar la postura del bebé, cuando en realidad el porteo ergonómico bien realizado la favorece. Otro error frecuente es pensar que todos los portabebés son iguales”, aclaró.

Asimismo, destacó que el porteo influye directamente en la regulación emocional. El contacto constante permite al bebé sentirse seguro, organizar su sistema nervioso y desarrollar confianza en su entorno.

Sobre prácticas habituales como cargar al bebé en la cintura o de forma improvisada, advirtió que no equivalen al porteo ergonómico. “El problema no es el contacto, sino la mala postura sostenida en el tiempo”, explicó, remarcando que el porteo adecuado respeta la fisiología del bebé y distribuye el peso de manera segura.

Aceptación en Paraguay

En los últimos años, la aceptación del porteo ha crecido en el país. Cada vez más familias y profesionales de la salud reconocen sus beneficios, aunque persiste la desinformación, especialmente en la diferencia entre porteo ergonómico y prácticas incorrectas.

El costo de los portabebés varía según el modelo y los materiales, con opciones accesibles y otras más duraderas. No obstante, la especialista insistió en que lo esencial es que sea seguro, ergonómico y acorde a la etapa del bebé.

Lejos de ser una moda, el porteo es una práctica ancestral respaldada hoy por la evidencia científica. Recupera una idea central: el cuerpo del adulto como primer entorno del bebé. Comprender esto, señaló Valdés, permite transitar la crianza de forma más consciente y acompañada.

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