El histórico Teatro Municipal de Villarrica reabrió oficialmente sus puertas al público mediante una imponente gala multidisciplinaria que congregó a cientos de ciudadanos guaireños en torno a la música, la danza y la actuación. Bajo el lema de un renacimiento cultural largamente anhelado, la comunidad artística local unió fuerzas con figuras de renombre internacional para devolverle la vida a un escenario que permaneció en un injusto silencio desde mayo de 2011.
La celebración inaugural se estructuró a través de un emotivo relato artístico que recorrió la propia historia del edificio, la incansable lucha de los creadores locales por recuperar su espacio y el legado de los grandes referentes culturales que dejaron su huella en la región. La puesta en escena combinó de manera fluida expresiones de teatro, declamación poética, danza contemporánea e intervenciones pictóricas en vivo. El componente musical estuvo a la altura del acontecimiento gracias a las interpretaciones de jazz, música tradicional paraguaya, la destacada participación del coro sinfónico Sensus Æternus y la voz de la cantante Marijó Obregón, todo esto enmarcado por la majestuosidad de la Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional.
La dirección de esta gran masa musical estuvo a cargo del maestro villarriqueño Diego Sánchez Haase, quien no ocultó su profunda emoción al volver a percibir la excepcional acústica del recinto después de tanto tiempo. Este edificio, construido originalmente entre 1911 y 1914 por el arquitecto Hans Shallman, posee un valor que trasciende su condición de Patrimonio Histórico Cultural. Su restauración ha puesto en valor una joya de la infraestructura teatral, ya que cuenta con un foso de orquesta con capacidad para medio centenar de músicos, una característica técnica sumamente inusual en el interior del país que posiciona a Villarrica como uno de los pocos puntos capaces de albergar producciones de ópera de gran formato.
Para alcanzar esta esperada reapertura, el histórico edificio con capacidad para 372 butacas tuvo que atravesar un intrincado y desafiante proceso de renovación arquitectónica y técnica. El proyecto original de refacción civil, iniciado hace catorce años, sufrió paralizaciones políticas y financieras extremas que mantuvieron la obra en el abandono durante mucho tiempo. El impulso definitivo llegó mediante un importante acuerdo de cooperación internacional con el Gobierno de la República de China (Taiwán), cuya millonaria donación económica reactivó los trabajos estructurales y permitió la adquisición de modernos equipamientos.
La renovación no solo se limitó a preservar la fachada clásica y la mística del antiguo edificio, sino que lo dotó de una infraestructura técnica de vanguardia. Las mejoras actuales incluyen avanzados sistemas de climatización central, consolas modernas de iluminación y sonido, un mecanismo de elevación eléctrica para los telones de escena, obras pluviales estratégicas y un sofisticado protocolo de prevención contra incendios. A pesar de que el tramo final de la obra requirió complejas subsanaciones administrativas y una inversión económica extra por parte del municipio local para cubrir sobrecostos y cambios de constructoras, el resultado final ha superado las expectativas colectivas.
Con la culminación de este extenso proceso de restauración y la exitosa serie de funciones gratuitas que marcaron su regreso, Villarrica recupera oficialmente su máximo símbolo de identidad y orgullo comunitario. El Teatro Municipal vuelve a erigirse como un faro de desarrollo y un punto de encuentro fundamental para el arte guaireño. A partir de ahora, el renovado coliseo se encuentra plenamente preparado para albergar una nutrida agenda de conciertos sinfónicos, festivales dancísticos y producciones teatrales de primer nivel, demostrando que el amor de un pueblo por sus tradiciones es capaz de resistir el paso del tiempo y superar cualquier adversidad institucional.


