Las acusaciones anuladas por falta de autoridad
Fiscales federales acusaron a Comey, de 64 años, en septiembre de hacer declaraciones falsas al Congreso, en lo que se interpretó como parte de una campaña de represalia del presidente contra sus oponentes políticos. James, de 67 años, la fiscal demócrata que procesó con éxito a Trump por fraude, enfrentaba un cargo de fraude bancario y otro de hacer declaraciones falsas a una institución financiera.
Las acusaciones surgieron después de que el fiscal federal para el Distrito Este de Virginia, Erik Siebert, renunciara tras advertir a sus superiores que no existían pruebas suficientes para imputar a Comey. La fiscal general Pam Bondi lo reemplazó con Halligan, una abogada y antigua representante legal personal de Trump.
La invalidez del nombramiento y la campaña de represalia
Currie recordó que el Senado debe confirmar a los principales fiscales federales y sostuvo que el intento de nombrar a Halligan como fiscal interina resultó inválido. Por ello, aceptó la moción de la defensa de Comey y desestimó la acusación “sin perjuicio”, es decir, con la posibilidad de que pueda presentarse nuevamente, aunque el plazo de prescripción podría haber expirado. La jueza falló en el mismo sentido en el caso de James.
Fiscales federales acusaron a John Bolton, exasesor de seguridad nacional y otro crítico de Trump, en un caso separado de múltiples cargos por transmisión y retención de información clasificada.
Comey fue nombrado director del FBI en el 2013 por el entonces presidente demócrata Barack Obama y destituido por Trump en el 2017. Desde que llegó a la Casa Blanca, el mandatario ha impulsado medidas punitivas contra quienes considera enemigos, con purgas de funcionarios que juzga desleales, presiones sobre fiscales y batallas legales contra bufetes y universidades que se le oponen.


