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Larry Summers renuncia a OpenAI e investigan su relación con Epstein

La tormenta en torno a Larry Summers, uno de los economistas más influyentes de Estados Unidos en las últimas décadas, se ha convertido en un terremo…

| Por La Tribuna
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Center For American Progress Hosts 10th Anniversary Conference WASHINGTON, DC - OCTOBER 24: Former Clinton Administration Treasury Secretary and former Obama Administration Director of the White House United States National Economic Council Larry Summers addresses a conference commemorating the 10th anniversary of the Center for American Progress in the Astor Ballroom of the St. Regis Hotel October 24, 2013 in Washington, DC. Co-founded by former Clinton Administration Chief of Staff John Podesta, the liberal public policy research and advocacy organization is a think tank that rivals conservative policy groups, such as the Heritage Foundation and the American Enterprise Institute. Chip Somodevilla/Getty Images/AFP (Photo by CHIP SOMODEVILLA / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)

La tormenta en torno a Larry Summers, uno de los economistas más influyentes de Estados Unidos en las últimas décadas, se ha convertido en un terremoto que sacude al mundo de la inteligencia artificial y a la élite académica de Harvard.

EFE/La Tribuna. El exsecretario del Tesoro de Bill Clinton y exrector de la Universidad de Harvard anunció su renuncia al consejo de administración de OpenAI y la retirada de casi todos sus compromisos públicos tras la difusión de miles de correos electrónicos que revelan su relación “inusualmente estrecha” con el pederasta y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

La decisión se conoció pocos días después de que una comisión de la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, hiciera públicos nuevos intercambios entre Summers y Epstein. En esos correos, difundidos masivamente por la prensa estadounidense, se observan años de correspondencia personal, comentarios sexistas y hasta consultas de Summers a Epstein sobre cuestiones románticas y familiares.

“En consonancia con mi anuncio de retirarme de mis compromisos públicos, también he decidido dimitir del consejo de administración de OpenAI”, señaló Summers en un comunicado remitido a medios estadounidenses. Añadió que estaba “profundamente avergonzado” de sus acciones, reconoció “el dolor que han causado” y aseguró asumir “toda la responsabilidad” por haber continuado comunicándose con Epstein durante años, incluso después de su condena por delitos sexuales.

OpenAI, convertida ya en la start-up más valiosa del mundo tras una reciente transacción que la situó en unos 500.000 millones de dólares de valoración, reaccionó con un mensaje institucional: “Larry ha decidido dimitir del consejo de administración de OpenAI y respetamos su decisión. Agradecemos sus numerosas contribuciones y la perspectiva que aportó al consejo”.

Summers se había incorporado al órgano de gobierno de la compañía en el 2023, en plena crisis interna, poco después de que Sam Altman fuera destituido y luego repuesto como consejero delegado. Compartía mesa con figuras de alto perfil como Bret Taylor (expresidente de Salesforce), Adam D’Angelo (CEO de Quora), la exdirectora de la Fundación Gates Sue Desmond-Hellmann, el general retirado Paul Nakasone y otros académicos y ejecutivos de primera línea.

La renuncia llega en un momento clave para OpenAI, que ha consolidado su transformación en empresa con ánimo de lucro, paso previo a una eventual salida a Bolsa que algunos bancos de inversión ya proyectan con una valoración de hasta un billón de dólares. La compañía tiene entre sus principales accionistas a Microsoft y SoftBank —que lideró una ronda histórica de 40.000 millones de dólares—, y ha sellado acuerdos multimillonarios con fabricantes de chips como Nvidia, Broadcom y AMD para asegurar la potencia de cálculo que exigen sus modelos de inteligencia artificial.

Pero el caso Summers ha trascendido con rapidez el perímetro de Silicon Valley. Harvard, la institución que presidió entre el 2001 y el 2006 y en la que continúa como profesor, abrió una investigación interna sobre sus vínculos con Epstein. Según reveló el diario estudiantil The Crimson, el proceso también alcanza a la esposa de Summers y a casi una docena de actuales y antiguos miembros de la universidad cuyos nombres aparecen en los documentos recientemente publicados.

“La universidad está revisando la información relativa a personas de Harvard incluida en los documentos sobre Jeffrey Epstein para evaluar qué medidas podrían ser necesarias”, indicó un portavoz. La senadora demócrata Elizabeth Warren, también exprofesora de la casa, llegó a pedir públicamente que la institución rompa vínculos con Summers.

Las consecuencias personales no se han hecho esperar. Además de abandonar la junta de OpenAI, el economista dejará de ser colaborador remunerado de Bloomberg TV y no continuará con su columna de opinión en el Harvard Crimson. Según The New York Times, también renunciará a la presidencia del consejo del Centro para el Desarrollo Global, a una beca en el Center for American Progress y a un puesto en el Laboratorio de Presupuesto de Yale.

El escándalo estalla en paralelo a la ofensiva política para desclasificar por completo los archivos del caso Epstein. La Cámara de Representantes votó casi por unanimidad obligar al Departamento de Justicia a entregar sus documentos, un proyecto de ley que el presidente Donald Trump recibió en el Despacho Oval tras su aprobación en el Senado. La iniciativa se produjo después de que se publicaran 20.000 correos en los que Epstein menciona directamente a Trump y afirma que el entonces mandatario conocía sus crímenes y llegó a pasar “horas” con una de las víctimas.

Mientras Washington se prepara para una nueva oleada de revelaciones, el nombre de Larry Summers se convierte en símbolo del alcance de la red de relaciones de Epstein en las alturas del poder político, financiero, académico y tecnológico. El hombre que durante décadas fue escuchado en la Casa Blanca, Wall Street y Harvard abandona ahora el centro mismo de la revolución de la inteligencia artificial, con el objetivo declarado de “reconstruir la confianza”. Pero el daño a su reputación —y el impacto sobre OpenAI y la universidad más prestigiosa del mundo— apenas empieza a medirse.

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