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Terremotos dejan 1.450 muertos y abren desafío de reconstrucción

Venezuela enfrenta la mayor emergencia natural de su historia reciente tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, con 1.450 fallecidos, 3.150 heridos, miles de familias damnificadas y un fondo de CAF de hasta USD 200 millones para la recuperación.

| Por La Tribuna
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Balance actualizado de la emergencia en Venezuela tras los terremotos del 24 de junio: víctimas, daños, ayuda internacional y los desafíos que enfrenta la reconstrucción.

Caracas, Venezuela. La tragedia provocada por los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte de Venezuela el pasado miércoles continúa agravándose. Hasta el cierre de esta edición, el balance oficial elevó a 1.450 las personas fallecidas, mientras que 3.150 resultaron heridas y 12.721 familias permanecen damnificadas, en lo que ya es considerado el mayor desastre natural de la historia contemporánea del país.

El presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, informó que las tareas de búsqueda y rescate continúan especialmente en el estado de La Guaira, el más castigado por el doble sismo, donde todavía existen numerosas denuncias de personas desaparecidas difundidas por familiares a través de las redes sociales.

Las cifras oficiales reflejan además la dimensión del daño material. Un total de 774 edificios quedaron afectados o colapsados, de los cuales 189 presentan destrucción total y otros 585 daños parciales. A ello se suman 38 hospitales, 44 centros comerciales y 1.645 estructuras de distinta naturaleza que sufrieron importantes averías.

Como parte de la respuesta sanitaria, 527 pacientes fueron trasladados desde La Guaira hacia hospitales públicos y privados de Caracas, mientras el Gobierno habilitó una línea telefónica especializada para atender cuadros de ansiedad, estrés postraumático y crisis emocionales derivados de la catástrofe. También fue puesta en funcionamiento una plataforma digital para que familiares puedan registrar a personas desaparecidas.

<b>Rescate internacional y ayuda humanitaria</b>

La respuesta internacional continúa creciendo con el paso de las horas. Actualmente trabajan en Venezuela 2.624 rescatistas extranjeros, apoyados por 137 perros especializados, 49 vehículos de emergencia y 84,8 toneladas de equipos, medicamentos e insumos quirúrgicos.

En paralelo, casi 7.900 voluntarios venezolanos ya fueron registrados para colaborar en las tareas de remoción de escombros y asistencia humanitaria, principalmente en La Guaira.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, agradeció públicamente el trabajo de las brigadas internacionales, destacando que la cooperación recibida ha permitido acelerar las labores de rescate durante las primeras jornadas posteriores al desastre.

<b>CAF moviliza un fondo de hasta USD 200 millones</b>

La reconstrucción comienza a convertirse en el siguiente gran desafío. La Corporación Andina de Fomento (CAF) anunció la creación de un fondo multidonante de hasta 200 millones de dólares, destinado a financiar la recuperación de las zonas devastadas.

El organismo realizará un aporte inicial no reembolsable de un millón de dólares y administrará los recursos provenientes de gobiernos, organismos multilaterales, empresas privadas y fundaciones bajo un esquema de transparencia y trazabilidad financiera.

El plan contempla tres etapas claramente definidas: una primera orientada al rescate y la atención humanitaria; una segunda destinada a restablecer servicios esenciales como agua potable, electricidad, hospitales, escuelas y comunicaciones; y una tercera enfocada en la reconstrucción de viviendas, infraestructura y reactivación económica de las comunidades afectadas.

Incluso, en situaciones de urgencia y a pedido del Gobierno venezolano, CAF podrá ejecutar directamente compras de equipamiento y contratación de obras prioritarias para acelerar la recuperación.

<b>Una tragedia que dejó al descubierto viejas debilidades</b>

Más allá de las pérdidas humanas, la emergencia volvió a exponer problemas estructurales que Venezuela arrastra desde hace años.

El ingreso masivo de heridos puso bajo enorme presión a hospitales que ya enfrentaban carencias de medicamentos, equipos médicos y personal especializado. A ello se sumaron los cortes eléctricos que complicaron operaciones de rescate, comunicaciones y funcionamiento de centros asistenciales.

La catástrofe también encontró a una economía con severas limitaciones financieras. Pese a poseer las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, Venezuela produce actualmente cerca de 1,2 millones de barriles diarios, muy lejos de los niveles históricos superiores a los tres millones.

El país además enfrenta una inflación proyectada por el Fondo Monetario Internacional cercana al 387 % para 2026, una deuda externa estimada en 240.000 millones de dólares y las consecuencias de años de restricciones financieras internacionales.

<b>Una oportunidad para la cooperación internacional</b>

Paradójicamente, el desastre abrió un espacio de cooperación diplomática pocas veces visto en los últimos años.

Países que mantenían fuertes diferencias políticas con Caracas ofrecieron ayuda humanitaria y comenzaron a coordinar acciones con las autoridades venezolanas para atender la emergencia.

La reconstrucción demandará enormes recursos económicos, asistencia técnica y respaldo internacional durante varios años. Mientras continúan las tareas de rescate, el desafío ya no consiste únicamente en salvar vidas, sino también en reconstruir ciudades, restablecer servicios esenciales y fortalecer la capacidad del país para enfrentar futuras emergencias de gran magnitud.

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